Archive for Febrero, 2009

Eduardo Massieu y Javier Paz

Jueves, Febrero 26th, 2009

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Eduardo Massieu y Javier Paz

Eduardo Massieu y Javier Paz son dos jóvenes líderes de Venezuela y Bolivia.

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Recibe Lech Walesa Legión de la Libertad

Lunes, Febrero 23rd, 2009

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Tenemos que luchar contra la demagogia, el populismo y los restos del socialismo. Lech Walesa

El Instituto de Pensamiento Estratégico Ágora A.C. (IPEA)  y el Instituto Cultural Ludwig von Mises A.C. (ICUMI) entregaron la Legión de la Libertad a Lech Walesa. En una emotiva ceremonia, el Ex Presidente de Polonia y Premio Nobel de la Paz fue reconocido por los jóvenes de México por su incansable lucha y defensa de la libertad.

Lech Walesa, uno de los personajes más prominentes del siglo XX, se ha distinguido por su valentía y defensa de la libertad. Como líder del sindicato Solidaridad, Walesa inspiró y motivó a los polacos a creer que el cambio y la liberación del régimen comunista eran posibles. Es así como 20 años atrás, con la caída del Muro de Berlín, Walesa y millones de polacos vieron su sueño hecho realidad. “El sistema contra el que yo luchaba cayó, se derrumbó porque era un sistema malo,” comentó Lech Walesa al aceptar el premio.

“Gracias Señor Walesa por su ejemplo de fe, esperanza, amor y pasión por la libertad. Gracias porque su vida y su ejemplo son una fuente de inspiración para nuestra generación,” señaló Armando Regil Velasco, Presidente Fundador del IPEA.entrega-legion-de-la-libertad-a-lech-walesa-claudia-regil-directora-de-formacion-del-ipea-carolina-bolivar-presidenta-icumi-armando-regil-presidente-ipea-y-lech-walesa

Al referirse al socialismo del siglo XXI que está regresando a América Latina, Lech Walesa afirmó, “tenemos que luchar contra la demagogia, el populismo y los restos del socialismo. Nos vamos a enfrentar a momentos muy duros, sin embargo, espero que tengamos tiempo para vencer y ganar esta batalla.” Al finalizar la ceremonia, el líder polaco reiteró la necesidad de que todos los ciudadanos formen parte de la transformación de la sociedad sin subestimar su capacidad. Aseguró que mantiene viva la fe y que la Legión de la Libertad lo motiva a continuar con su trabajo.

La Legión de la Libertad es un premio otorgado por el ICUMI y el IPEA a aquellos seres humanos extraordinarios, defensores de la libertad, que se han distinguido por contribuir a avanzar esta causa en cualquier parte del mundo. La Legión de la Libertad se entrega a personas ordinarias que han sido motores de cambios extraordinarios personas que se han distinguido por ser congruentes al decir lo que piensan y hacer lo que dicen. Seres humanos que dedican su vida a promover la libertad en sus sociedades sin importarles los riesgos y sacrificios que esto implique.
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Recibe Lech Walesa Legión de la Libertad

Lunes, Febrero 23rd, 2009

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Lech Walesa en México

Ceremonia de entrega de la Legión de la Libertad.

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Emprendiendo en la Crisis Económica

Domingo, Febrero 22nd, 2009

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Daniel Servitje Rivera Torres

El ambiente general en nuestro país es uno de decepción, de miedo y sobre todo de inmovilidad. Durante los años previos a la crisis, las empresas nacionales emprendieron grandes proyectos de infraestructura o innovación y desarrollaron estrategias que los posicionarían con mayor fuerza ante la competencia global. Estos proyectos generaron expectativas de empleo y de mayor crecimiento económico, pero en luz de la crisis de confianza y el miedo de arriesgar la integridad de la empresa, la mayoría de estos proyectos quedaron sin fondos y relegados a planos y presentaciones archivadas.

También el 2008 y sus repercusiones dañaron al empresario pequeño y mediano que inspiraban una nueva cultura de gestión empresarial. Estos empresarios, muchos exportadores y normalmente enfocándose a nichos particulares, dependen de clientes internacionales y muchos casos también de proveedores. La apreciación del dólar y un panorama tétrico parecen indicar dificultades fatales para esta naciente generación de emprendedores.

Las operaciones de las empresas de toda índole en nuestro país, enseñan timidez y estancamiento. Solas se encuentran las empresas que por decisiones apresuradas durante la crisis, arriesgaron la camiseta y buscan formas creativas para sobrevivir. Sin embargo, las empresas que hoy se encuentran en una posición relativamente estable se contentan con mantenerse conservadoramente en homeostasis y esperan el desenvolvimiento de eventos cruciales, mientras los directivos se quejan de lo duro que es trabajar en la crisis.

“Si hay sangre en las calles, compra propiedad” dijo Rockefeller,  en esta fría y drástica cita, el famoso empresario y difamado monopolista ejemplifica la oportunidad en el pánico, el deseo de emprender aún cuando la llamada general es de desertar y en estas circunstancias la crisis debe ser vista como una oportunidad.

Durante la guerra civil de EE.UU. existía un ambiente de desesperación en los estados confederados, las familias ricas y acomodadas perdían sus tierras con el avance yanqui y un status quo de cien años desaparecía mientras el pueblo se moría de hambre. La moneda no tenía valor alguno y el intercambio de bienes era la forma mas común de comercio,  aún así durante esta época se hicieron grandes fortunas. Contrabandistas evadían con relativa facilidad el bloqueo yanqui, mismo que impedía el comercio de los confederados con otros países y se hacían de enormes cantidades de oro al vender los mismos bienes que desarrollaba el norte industrial, desde alimentos y uniformes hasta armas, estos mismos contrabandistas contribuyeron en dar esperanza al pueblo confederado en una guerra imposible.

Esta breve exploración histórica busca ilustrar como aún en los tiempos de crisis, cuando las vías convencionales de comercio están cerradas, se crean nichos o grietas en el mercado que dan al emprendedor una oportunidad para crecer sus sueños. No se necesitan grandes cantidades de dinero para emprender en estos tiempos, pero si se requiere de una afición al riesgo y una visión práctica para identificar necesidades concretas de la población.

En la crisis actual las oportunidades abundan, la necesidad de créditos sigue existiendo especialmente en cuanto a PYMES y clases marginadas, sin embargo los grandes bancos se encuentran con enormes problemas que no les permiten dedicar recursos a investigar e incursionar en estos mercado. También se pueden aprovechar los productos básicos que a través de procesos de producción más especializados pueden lograr ventajas de costos ante los gigantes industriales más diversificados, al enfocarse en estos nichos se puede proveer a otras empresas o al consumidor de bienes más baratos que los que actualmente existen en el mercado.

Otra oportunidad se da en brindar apoyo a empresas para disminuir sus costos de producción y ser más eficientes ante la competencia global. El tipo de cambio da la oportunidad a empresas nacionales para ser más competitivas ante las empresas estadounidenses y chinas, esto mismo puede ser un factor de atracción a la inversión extranjera. La optimización de estas oportunidades logra el avance de la competitividad nacional a través de una industria más eficiente y la creación o manutención de empleos que en estos tiempos están en riesgo.

Durante estos próximos años, el no buscar soluciones creativas y oportunidades en la crisis puede ser un riesgo mayor que el buscar mantener la estabilidad. El empezar una empresa en la realidad actual parece complicado y riesgoso pero siempre que se identifique una falla en la dinámica de satisfacción de necesidades y un proceso sistémico para corregirla, existe la oportunidad del éxito.

En las crisis hay ganadores y perdedores y México tiene el potencial de ser un ganador. Históricamente, durante circunstancias como las que estamos viviendo, la rigidez en la maquina burocrática (un enemigo natural del emprendedor) tiende a reducirse y libera el campo de acción a innovadores. Esta crisis debe ser vista como un paso hacia una mayor competitividad nacional. Los emprendedores son una fuerza básica en el avance competitivo por lo que se requiere de arrojo, imaginación, visión estratégica y mucho trabajo para que esta crisis mundial sea vista como un parte aguas en la historia de nuestra nación.

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(English) A Perfect Storm in Latin America

Lunes, Febrero 16th, 2009

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Jaime Daremblum

Recent events suggest that Barack Obama will be facing a veritable perfect storm of challenges in Latin America. The death toll in Mexico’s war on drugs is mounting. The future of Plan Colombia, which began as a U.S.-backed anti-drug initiative, is uncertain. Argentina may be on the verge of yet another economic collapse. The global financial crisis is affecting countries throughout the region. Venezuelan President Hugo Chávez is attempting to remove the constitutional limits on his power and is using his oil wealth to fund anti-American populists. Chávez is also pursuing a strategic partnership with Iran. In Nicaragua, the ruling Sandinista party stole recent municipal elections and has been harassing the opposition. In Cuba, the island’s Communist rulers are trying to preserve a creaking dictatorship and squash hopes of democratic transition.

Meanwhile, Russian and Chinese influence in Latin America is growing. In late November, Russian warships arrived in Venezuela for a series of military exercises. The Russian fleet included a nuclear cruiser. As the Guardian noted, “It was Moscow’s first show of naval force in the region since the Cold War.”

How will Obama respond? Unfortunately, Latin America got little airtime during the 2008 presidential campaign, so we don’t know much about his plans for the region. We do know that Obama routinely criticized free trade and opposed the FTA with Colombia. We also know that he promised to increase U.S. economic aid to Latin America.

Regional officials are hoping that his anti-trade posturing was just campaign rhetoric. As for boosting development assistance, the financial crisis and a U.S. recession will probably scuttle that idea. Obama also famously pledged to meet with Chávez and Cuban President Raúl Castro “without preconditions.” He has since backtracked from that promise.

Obama is taking office at a critical moment in Latin American history. After a lengthy stretch of strong GDP growth, the region must deal with the headwinds of a global financial crisis and economic downturn. The massive drop in oil prices has eroded Chávez’s petro-power, at least temporarily. But Venezuela is moving to enhance its economic and security cooperation with Russia and China.

According to a recent Moscow Times article, “the volume of trade between Russia and Latin America has been growing at a clip of 25 percent to 30 percent annually.” The Russian-Venezuelan war games highlight their burgeoning defense ties. In September, Chávez traveled to Beijing and purchased two dozen K-8 military aircraft. During the same visit, Venezuela and China agreed to expand their energy cooperation. As Agence France-Presse reported, “Caracas provides 500,000 barrels of oil per day to Beijing, a trade expected to grow to one million barrels a day by 2012.”

The presidents of both Russia and China recently toured Latin America. Russian President Dmitry Medvedev met with Chávez in Caracas. The two leaders reached several agreements on energy, economic, and military collaboration, including a pact that will help Venezuela develop its own civilian nuclear program. Medvedev also stopped in Peru, Brazil, and Cuba. He was in Peru for the Asia-Pacific Economic Cooperation summit, as was Chinese President Hu Jintao, who declared that “China and South America have already become extremely good friends and partners.” Hu also traveled to Cuba, where he signed economic accords, met with both Raúl and Fidel Castro, and spoke of the friendship between the Cuban and Chinese peoples. As the Associated Press noted, China is Cuba’s second largest trading partner (after Venezuela), with annual bilateral trade eclipsing $2.6 billion, and Chinese trade with all of Latin America increased from $10 billion in 2000 to $103 billion in 2007.

China seems eager to expand its trade relations throughout the region. One hopes that U.S. lawmakers are paying attention. The U.S.-Colombia FTA remains stuck in Congress, as does the U.S.-Panama FTA. Their approval would send the right message to Latin American officials. Obama claims he is committed to the region. But will he endorse the Colombia and Panama deals?

Closer to home, Obama will have to coordinate anti-drug activities with Mexican authorities. The drug war in Mexico has become increasingly violent, with horrific bloodshed plaguing many Mexican border towns. As the Washington Post reported, Mexico’s drug war “has claimed more than 4,500 lives since President Felipe Calderón unleashed the army and police against the cartels and corrupt officials in early 2007.”

Despite its worsening drug problem, Mexico has experienced strong economic growth in recent years, and President Calderón has championed important reforms. The same can be said of Colombia and its president, Alvaro Uribe. But now both countries are dealing with fallout from the global financial crisis. Colombia has seen massive reductions in all types of violence under President Uribe, yet it is still plagued by drug trafficking. Obama will have to work with Bogotá to determine the future of Plan Colombia, a U.S.-funded military aid program that began under President Clinton as an anti-drug initiative and now includes anti-terrorism assistance.

Thanks to their recent economic reforms, most Latin American countries are in a relatively good position to address the financial turmoil. But one country that may be on the brink of an economic disaster is Argentina, whose last meltdown occurred in 2001. The Argentine government made way too many spending commitments when commodity prices were sky-high; now that they have fallen dramatically, Buenos Aires is in a fiscal crunch. As the Economist reports, Argentina “must repay $23 billion of expiring bonds over the next two years that it cannot roll over because investors fear Argentina may be heading for another debt default and are demanding a prohibitive interest rate.”

If all that were not enough, Obama must also contend with the erosion of democracy in Nicaragua and Iran’s creeping influence in Venezuela. Chávez has embraced Iran as a strategic partner, and there is evidence that Hezbollah, the Iranian-backed terrorist group, may be reaping the benefits. The U.S.

Treasury Department has accused the Venezuelan government of “employing and providing safe harbor to Hezbollah facilitators and fundraisers.” The Los Angeles Times has reported that Western anti-terrorism officials fear Hezbollah is now “using Venezuela as a base for operations.” Last month, a Venezuelan state-run media outlet said that Tehran and Caracas are launching a new program at Venezuela’s Bolivarian University that will educate students in “21st-century socialism,” as Chávez calls his brand of politics.

Most of Latin America has enjoyed a lengthy period of economic and political progress, which should be celebrated. Broadly speaking, the region is in relatively good shape. But there could be turbulent times ahead. While Obama will probably devote most of his foreign policy attention to the Middle East and Asia, he won’t be able to ignore the many challenges in Latin America.

*Ambassador Jaime Daremblum is a senior fellow at the Hudson Institute and directs the Center for Latin American Studies.

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Obama y el camino equivocado

Lunes, Febrero 9th, 2009

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Carlos Alberto Montaner

El 9 de enero pasado el presidente Obama declaró que “no hay desacuerdo en que necesitamos acción por parte del gobierno: (por ejemplo) un plan de recuperación que ayude a relanzar la economía”. Se equivocaba: pocos días después, consultados por el Cato Institute, unos 200 economistas de las mejores universidades del país le respondían por medio de una página publicada en The New York Times y en Wall Street Journal: “Con todo respeto, señor presidente, eso no es verdad”. Y luego expresaban brevemente sus razones: el aumento del gasto público en los años treinta no liquidó la “gran depresión” ni contribuyó a solucionar la crisis de Japón en los noventa. Retomar esa estrategia era el triunfo de la esperanza sobre la experiencia.

¿Cuál era el camino correcto para salir de la crisis? Sin duda, opinaban, la mejor política fiscal para revitalizar el crecimiento de la economía consistía en reducir los impuestos y el peso del gobierno e iniciar reformas que eliminen los impedimentos al trabajo, al ahorro, a la inversión y a la producción.

Entre los firmantes había tres premios Nobel: James Buchanan (1986), el viejo sabio que puso en marcha la teoría de la elección pública (Public Choice) y demostró con ella como las decisiones de los burócratas y de los políticos se toman por las mismas egoístas razones que mueven a los empresarios, lo que excluye la fantasía de que actúan en procura del bien común, desmintiendo de paso la superstición de que el Estado asigna los recursos con más eficacia o justicia que el mercado; Vernon L. Smith (2002), experto en la formulación de experimentos que comprueban los fallos del mercado; y Edward C. Prescott (2004), especialista precisamente en ciclos económicos, el que más nos interesa de los tres a los efectos de este artículo: uno de los críticos más certeros del keynesianismo y de su hipótesis de que la inflación y el desempleo funcionaban de manera inversa.

La década de los setenta había demostrado que era posible padecer altas tasas de inflación y desempleo simultáneamente. Además, se había confirmado en Japón que el copioso aumento de la masa de dinero circulante y la bajada dramática de los tipos de interés tampoco revitalizaban la economía.

¿En qué se había equivocado John Maynard Keynes, el más prestigioso economista del siglo XX? Eso lo explicó otro gigante, Robert Lucas, también premio Nobel (1995), quien descubrió que el simple manejo de la información cambiaba las “expectativas racionales” de las personas y la conducta de cada una de ellas, obstaculizando los objetivos que el Estado quería alcanzar. No era cierto que la política monetaria podía solucionar las crisis: probablemente las acentuaba. Tan pronto los ciudadanos tenían noticia de lo que se proponía hacer el gobierno, cambiaban su estrategia para adaptarse a la nueva circunstancia.

Un magnífico ejemplo de lo que llaman la “crítica de Lucas” es lo que está sucediendo en el mercado de bienes raíces de Estados Unidos. Ante la ola de hipotecas impagadas, el gobierno federal decidió inyectarles dinero a los bancos y prometió formas de ayuda a los morosos para que no perdieran sus casas y se mantuviera el valor de la propiedad. ¿Resultado? Al margen de que entre las funciones del Estado no está mantener alto el costo de las viviendas, los consumidores se paralizaron hasta conocer el alcance de esas medidas, provocando un descenso más acelerado del precio de la propiedad por falta de compradores, multiplicando el número de personas a las que les resulta mucho más rentable perder una propiedad subvaluada y trasladarse a una vivienda alquilada que hacerle frente a una hipoteca ruinosa.

Es el Estado, con su intervención de ogro filantrópico, el que no deja que los precios se estabilicen e impide que oferta y demanda se encuentren de manera natural. Quienes hoy reivindican a Keynes con un celo ideológico absurdo, olvidan que las recetas de este economista inglés (un hombre, dicho sea de paso, empeñado en salvar al capitalismo de los horrores del colectivismo marxista) no fueron desacreditadas por académicos o políticos intelectualmente hostiles, como pudo ser Friedrich von Hayek, a quien no le hicieron mucho caso, sino por la terca realidad.

Durante cuatro décadas el mundo experimentó con sus teorías, y el resultado fue el de Estados sobredimensionados y castigados por la inflación, en los que la falta de eficacia y el dispendio crecían en la medida en que lo hacían el excesivo gasto público y la burocracia, hasta que comenzó la tarea de devolverle a la sociedad civil el vigor y el papel robados por los gobiernos.

¿Cuándo terminará la crisis? Los economistas más pesimistas comienzan a pensar en 10 o 15 años. Hablan de un “largo plazo”. Sólo que, como dijo el propio Keynes en un tono entre macabro y humorístico, “a largo plazo todos estaremos muertos”. O no tan largo.

*Carlos Alberto Montaner es periodista y escritor.

Publicado en Firmas Press.

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El ser humano consumista y predatorio

Jueves, Febrero 5th, 2009

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Estos señoritos no quieren que la gente consuma, creen que somos idiotas, porque “la competencia provoca nuevos bienes y necesidades”, y nosotros consumimos porque nos falta la gran inteligencia de Sampedro y Fuster.

Carlos Rodríguez Braun

Es característico del pensamiento dominante el desprecio por las personas libres. Y si viene por partida doble, pues doble. Es el caso de una entrevista en El Mundo a dos darlings del progresismo, José Luis Sampedro y Valentín Fuster. El economista, escritor y académico es célebre y adorado, y no hace más que quejarse todo el rato de lo mal que va todo: “Vivimos en una sociedad esencialmente predatoria… en nuestro afán por explotar el mundo, destruimos el medio”. El afamado cardiólogo le echa la culpa a nuestra “sociedad tan consumista” y ansía más y más restricciones: “que desde un mundo de consumo lleguemos a la limitación”.

Algún día alguien tendrá tiempo para investigar el caso de Sampedro porque, al revés de tantos otros iconos progres, él sí que estudió economía, y no está claro qué fue lo que pasó para que se convirtiera en gran repetidor de falacias y tópicos que un curso introductorio basta para despejar. El ser humano no es predatorio, es justo al revés: es creador. Si fuera predatorio no habría aumentado el nivel de vida y jamás habrían alcanzado la prosperidad tantos cientos de millones de personas como lo lograron en el último siglo.

El odio al consumismo es típico de la elite ilustrada, que lo que en el fondo rechaza es el enriquecimiento del pueblo. Cuando lo logra, estos elitistas lamentan el consumismo, cuando en realidad lo que lamentan es el consumo, es decir, el bienestar. Nuestras sociedades no son consumistas: son ricas, que no es lo mismo. Si uno quiere muy poco consumismo, basta con darse una vuelta por los países comunistas, los mayores enemigos del consumo y de la riqueza que hay en el planeta.

Pero estos señoritos no quieren que la gente consuma, creen que somos idiotas, porque “la competencia provoca nuevos bienes y necesidades”, y nosotros consumimos porque nos falta la gran inteligencia de Sampedro y Fuster. Ellos sí que saben lo que nos conviene: la pobreza. Y además, la tristeza, porque al muy admirado José Luis Sampedro, lo que le parece muy mal es: “el hedonismo, o sea el pasarlo bien, ir al fútbol”. Oiga, señor sabio, ¿quién le ha dicho a usted que la gente no tiene otro valor más importante que el placer? ¿En qué mundo vive? Y, por cierto, ¿qué tiene de malo pasarlo bien e ir al fútbol?
Publicado en Libertad Digital.

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Cinco paradojas derivadas de la crisis

Miércoles, Febrero 4th, 2009

carlos_alberto_montaner3Carlos Alberto Montaner

La primera paradoja es casi asombrosa: el culpable se ha convertido en el héroe. Estados Unidos, país causante de la mayor crisis financiera planetaria de los últimos cincuenta años, es la única economía en la que confían en el resto del mundo. El euro, el yen, el franco suizo, la libra esterlina se devalúan rápidamente con relación al dólar. Todos saben que la catástrofe se inició con la truculenta ingeniería financiera norteamericana de las hipotecas subprime –unas oscuras operaciones que bordeaban el fraude–, pero mientras más se ahonda el desastre, más crece la convicción de que la economía de Estados Unidos es la mejor preparada para capear el temporal.

Segunda. Estados Unidos está sorteando la crisis mediante el expediente, bastante discutible, de imprimir billones de dólares (trillions en inglés) para inyectar liquidez a la economía. Supuestamente, es dinero que la sociedad norteamericana, mediante su gobierno, les presta a las empresas financieras para que, a su vez, continúen prestando, pese a que el gran problema se originó en el endeudamiento irresponsable y en la falta crónica de ahorro. Con esta medida, el país retarda el ajuste en lugar de acelerarlo, distorsiona la competencia, y elimina el factor riesgo en las transacciones comerciales, con lo que adultera totalmente la esencia de la economía de mercado. ¿Para qué comportarse prudentemente si el papá Estado vendrá a rescatarnos? Por otra parte, esa inmensa masa de dinero nuevo, que no responde a un aumento de la producción o de la productividad, inevitablemente se convertirá en inflación o se utilizará para mantener los precios artificialmente altos.

Tercera. El éxito mata. No hay nada más peligroso que las conquistas sociales en épocas de crisis. Cuando las prestaciones y los salarios son muy elevados y se han convertido en derechos adquiridos, las empresas no pueden sobrevivir a las crisis. Es lo que les sucede a los fabricantes norteamericanos de autos. No mueren (o agonizan) porque fabrican peores automóviles que los japoneses o los alemanes –aunque haya algo de eso, según se quejan los usuarios–, sino porque carecen de flexibilidad para adaptarse a los periodos de contracción económica. Hasta que los sindicatos no entiendan que la economía de mercado es como una especie de acordeón, que a veces se expande y a veces se contrae de acuerdo con miles de factores imponderables que escapan a cualquier cálculo o planeación, los trabajadores van a resultar perjudicados cada vez que llegue una época de vacas flacas.

Cuarta. Los expertos son casi inútiles. Hay que acabar de admitir que la economía no es una ciencia que se rige por las matemáticas, sino una actividad guiada por las cambiantes percepciones psicológicas, como sostiene Ludwig von Mises en La acción humana. De donde se deduce que las opiniones de los expertos siempre hay que tomarlas con mucho cuidado. Las famosas ”burbujas”, causantes de los grandes descalabros, son todas parecidas: un número creciente de personas se entusiasma con la posibilidad de obtener grandes ganancias en una actividad (internet, bienes raíces, simples préstamos), lo que funciona bien durante un tiempo, hasta que comienzan a desaparecer los inversionistas, a veces por simples sospechas, y, bajo el estímulo del miedo, se produce el colapso en cascada. (La burbuja es siempre una variante más o menos honorable de la ”pirámide”, también llamada ”fraude Ponzi”. Carlo Ponzi fue un inmigrante italiano que a principios del siglo XX organizó en Estados Unidos una ”pirámide” basándose en la diferencia de precio entre el valor de los sellos postales internacionales adquiridos en Europa y redimidos en Estados Unidos. Acabó en la cárcel, naturalmente).

Quinta. La reducción del precio del petróleo es, al mismo tiempo, una maldición. La única manera de que las fuentes alternas de energía sean rentables (el viento, el sol, el etanol, las plantas atómicas) es si el barril de petróleo resulta muy caro, especialmente mientras no se le impute al oro negro el inmenso costo militar que implica mantener una presencia occidental en el Medio Oriente, o la destrucción de capital que provocan las subidas estrepitosas del precio del barril de crudo, como ha sucedido varias veces. Desde la época de Nixon, los siete presidentes que han pasado por la Casa Blanca han incumplido su promesa de eliminar la dependencia del petróleo importado. Me temo que al señor Obama le sucederá lo mismo si los costos se mantienen bajos.

*Carlos Alberto Montaner es periodista y escritor.

Publicado en Firmas Press

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El corazón invisible. Un romance liberal.

Miércoles, Febrero 4th, 2009

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Una historia de amor que abarca los aspectos actuales  de la economía y las finanzas?

Esta es la pregunta que se hace la novela de  Russell Roberts, “El corazón invisible. Un romance liberal”, que leí hace algún tiempo.

Un libro  que data del año 2001, pero que en estos días de cuestionamiento al denominado “capitalismo” convendría leer.  Dice: “El capitalismo significa lucha, pero tiene un corazón invisible latiendo en su seno que permite transformar la vida de la gente”.

Una mirada a las finanzas, la economía y el papel del Estado regulador de los mercados, visto a través de los profesores Sam Gordon y Laura Silver quienes enseñan en una escuela privada en Washington, pero que a lo largo de la novela van desarrollando un “romance”.  Él piensa que el Estado no debe entrometerse en el mercado y ella que debe proteger a los consumidores y trabajadores de los excesos del mercado. Señala: dónde Sam encuentra vencedores Laura ve víctimas. ¿Tiene futuro esa relación?

Reproduzco un fragmento del diálogo, en palabras de Sam:

“Tener interés personal no significa ser despiadado o egoísta. El panadero que se levanta a las tres y media puede tener motivaciones elevadas y nobles. Puede estar planeando amasar una gran fortuna para donarla. Puede madrugar tanto para asegurarse ingresos suficientes para operar a un hijo suyo o comprar una casa bonita para su familia. Puede derrochar amor por muchas personas y muchas causas. Lo importante del mercado es que tu panadero no tiene por qué derrochar amor por ti para tratarte bien. La competencia se combina con el interés personal para servirte a ti, sin que nadie lo ordene. Y funciona a la perfección, tanto que ni nos damos cuenta” (p. 77).

¿Puede Laura -una igualitarista- enamorarse de Sam, quién en vez de usar una polera del ché Guevara  tiene un poster de Adam Smith en su dormitorio? Alguien que no está dispuesto a nadar a favor de la corriente, porque en ella sólo lo hacen los peces muertos.

Sam afirma: “Tu visión de la empresa procede de los libros de Dickens, del cine de Hollywood o de los programas de televisión. Así que, al pensar en el mundo de los negocios, ves chimeneas vertiendo veneno en la atmósfera. Ves a un empresario siniestro rodeado de sacos de dinero, frotándose las manos de felicidad mientras proyecta nuevas fórmulas excitantes para explotar a los consumidores. En la cultura popular, la empresa se pinta como un monstruo porque es lo que vende. A la gente le gusta sentirse víctima para odiar a su opresor. Pero los monstruos no suelen prosperar en los negocios. Un competidor amable que ofrezca un buen servicio y precios ajustados tiene muchas más posibilidades de éxito. Existe un corazón invisible en lo más hondo del mercado, que sirve al consumidor con alegría…” (p. 74

Un libro recomendable y provocativo.

Angel Soto

Director

Instituto Democracia y Mercado

www.democraciaymercado.cl

Ref.: Russell Roberts. El corazón invisible. Un romance liberal. España: Antoni Bosch Editor, 2002, 263 páginas. ISBN: 84-95348-06-3.

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El nuevo Consenso de Washington

Miércoles, Febrero 4th, 2009

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Roberto Salinas-León

Hablar del consenso viejo es hablar del culpable de todos los males económicos—aun cuando la etiqueta, un tanto desafortunada, sólo agrupa una serie de principios de sentido común económico. El nuevo consenso sólo añade confusión.
En épocas pasadas, el famoso “consenso de Washington” expresaba una serie de principios de política económica para encaminar a países de mercados emergentes hacia economías más estables: disciplina fiscal, apertura comercial, flexibilidad en el sistema regulatorio, estabilidad de precios, enajenación de empresas estatales, y otros.
Ahora, el nuevo consenso de Washington parece recomendar recetas contrarias, por lo menos para salir de la profunda crisis que atraviesa el sistema financiero y la economía estadounidense: gigantescos paquetes de estímulo fiscal, mayor regulación, estatización de empresas con problemas, hasta proteccionismo comercial.
En nuestros círculos políticos, hablar del consenso viejo es hablar del culpable de todos los males económicos—aun cuando la etiqueta, un tanto desafortunada, sólo agrupa una serie de principios de sentido común económico. El nuevo consenso sólo añade confusión.
Guillermo Ortiz, gobernador del Banco de México, y ahora también Presidente del Consejo del Banco de Pagos Internacionales (una designación, por cierto, que debe ser fuente de orgullo para nuestro país), decía hace poco que, de alguna forma, lo que se pretende hacer ahora (el nuevo consenso) es para atender los casos de “mañana,” lo que implica que regresar a la normalidad del viejo consenso tendría que quedar para “pasado mañana.”
Sin embargo, independientemente de etiquetas con designación geográfica, o de las medidas de emergencia financiera ahora, el hecho es que la estabilidad monetaria, el equilibrio fiscal y la apertura comercial significaron ubicar a la economía mexicana en condiciones infinitamente superiores para enfrentar la tormenta financiera que se vino encima a partir del verano del año pasado.
Si no queremos tasas de interés reales altas, en forma permanente, si deseamos bajar la inflación a lo que dicta el contrato monetario, si queremos mantener abierto el mercado internacional, habrá, a la postre, mañana o pasado mañana, que regresar a los principios de dejar trabajar, no gastar más de lo que se tiene, y contar con un peso que pueda comprar la misma canasta de bienes mañana (hasta pasado mañana) de lo que puede comprar hoy.
Asimismo, a esto habría que añadir la importancia del manejo de riesgos (es decir, planear para lo peor, aunque esperar lo mejor) y la necesidad de mantener la máxima flexibilidad posible en la economía. El estímulo monetario en la economía estadounidense durante la mayor parte de la nueva década generó incentivos para un sobre-apalancamiento irresponsable—que ahora nos alcanzó a todos. Los productos que se llegaron a vender generaron un falso sentido de seguridad, basados en grados de apreciación inmobiliaria en el futuro. La deuda de consumidores llegó a representar 133% de los ingresos disponibles de agentes económicos.
Ahora, hay que pagar los platos rotos. Los bancos centrales, como decía Paul Volcker, deben enfocarse en el largo plazo, para el corto plazo se arregle por sí mismo.

Publicado en El Economista.

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