Archive for Mayo, 2009

Cuándo, cómo y por qué fallaron algunos Estados latinoamericanos

Domingo, Mayo 31st, 2009

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Carlos Alberto Montaner

El asesinato del abogado Rodrigo Rosenberg ha puesto contra las cuerdas al gobierno guatemalteco de Alvaro Colom. La noticia lleva varios días revoloteando por los cintillos de medio mundo.

Rosenberg, una persona honorable, lo advirtió mediante un video impactante cuatro días antes de ser ultimado por unos sicarios todavía desconocidos: el presidente, la primera dama y otros funcionarios importantes planeaban matarlo por su conocimiento de un crimen previo. El mandatario, por su parte, ha negado toda responsabilidad en el hecho y hay que esperar a que ciertas investigaciones independientes determinen sobre su presunta culpabilidad. Hasta los políticos son inocentes mientras no se demuestre lo contrario.

A raíz de esta monstruosidad he vuelto a leer y a escuchar una aseveración un tanto confusa: ´´Guatemala es un Estado fallido´´. En efecto, es uno de los países con mayor índice de criminalidad en el planeta. Pero, ¿es realmente un Estado fallido? Ahora está de moda hacer esas afirmaciones. Lo dijo hace poco el Departamento de Defensa de Estados Unidos con relación a México y el creciente poder del narcotráfico. México, suponen, puede un día colapsar súbitamente. Es lo que sucedió en Haití, país ingobernable intervenido por Naciones Unidas y patrullado por varios millares de soldados extranjeros.

¿Cuándo un Estado se convierte en ´´fallido´´? No se trata del nivel de pobreza, educación, sanidad o de la imposibilidad de enfrentar terribles calamidades naturales. El asunto es más simple: estamos ante un Estado fallido cuando es imposible obtener justicia o protección para ejercer nuestro derecho a que nadie nos mate, secuestre o extorsione sin la razonable expectativa de que el delincuente pagará por su crimen. El Estado falla cuando se envilecen las instituciones de derecho.

A tenor de esa definición, en efecto, Guatemala, México y otras naciones latinoamericanas son Estados fallidos o están camino de serlo. No creo, como supone el Departamento de Defensa norteamericano, que se aproximan a un colapso súbito que puede desintegrarlas en facciones rivales que se hagan la guerra cruelmente, como sucede en el Congo o Sudán. Pero es indudable que en varias naciones latinoamericanas apenas hay seguridad ni protección para la vida, los crímenes suelen quedar impunes, las fuerzas del orden público muchas veces son cómplices de los delincuentes, o son ellas mismas las que violan las leyes, y es inútil acudir a los juzgados porque la justicia es muy lenta, muy incompetente, o los jueces venden las sentencias a quien les pague la cantidad adecuada, o a quien prometa no matarlos porque existe la regla no escrita de los dos metales: plata o plomo. Plata, si sentencian como quieren los delincuentes; plomo, si se ajustan a la ley y los castigan.

El propio presidente mexicano Felipe Calderón lo declaraba hace pocas semanas: la mitad de las fuerzas de la policía habían sido corrompidas por el narcotráfico. Hablaba de un universo de 450,000 personas. Si el dato es cierto, no estamos en presencia de un problema de la policía, sino de la sociedad mexicana. Doscientos veinticinco mil personas de todas las regiones del país es una muestra transversal de la nación mexicana. En Guatemala, a la escala del país, debe suceder lo mismo. La pregunta obligada, pues, es cómo se llegó a esa situación.

La respuesta también es bastante obvia: durante muchas décadas los políticos y los funcionarios públicos, en contubernio con buena parte de la sociedad, fueron erosionando el Estado de derecho hasta debilitarlo peligrosamente. Cada negocio ilegal grande o pequeño que pública y descaradamente hacían, o cada mordida que daban (o pagaban), sin consecuencias penales de ninguna clase, acabaron por configurar una cínica percepción de las relaciones entre el Estado y la sociedad: las leyes no se promulgaban para cumplirlas, sino para ponerles precio a las violaciones.

Apartir de ese punto todo era posible. ¿Por qué los policías no van a robar si lo hacen los políticos o los funcionarios designados? ¿Por qué los matones no van a cobrar extorsiones si lo hacen los jueces y los fiscales? Era absurdo esperar que las personas con poder o con audacia iban a seleccionar escrupulosamente qué leyes cumplir o qué leyes violar. Donde se tolera la corrupción y reina la impunidad es perfectamente predecible un crescendo imparable de la clase de delitos y del número de delincuentes que los cometen.

Queda, pues, la pregunta obligada: ¿es posible revertir este viejo proceso de pudrición institucional y restablecer el imperio de la ley? Sí: pero todo comienza por el mea culpa y la regeneración de la clase dirigente, tanto del sector público como de la sociedad civil. Es una ceremonia poco frecuente, pero es factible. Todavía hay esperanzas.

Fuente: Firmas Press

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¿Chávez o Pinochet?

Domingo, Mayo 31st, 2009

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Ricardo Valenzuela

Hace unos días en Venezuela se dio un vergonzoso atropello. El tirano Hugo Chavez hostigaba las ideas de libertad que representan Mario y Álvaro Vargas Llosa. Un dictadorzuelo que lleva a Venezuela a un infierno peor que el vivido durante toda su independencia, agredida a dos de los más prestigiados liberales del mundo. Ello me hizo pensar y comparar a dos países sudamericanos: Chile y esa agraviada Venezuela.

Chile hoy día es considerado un ejemplo para el mundo. Después de su retorno a la democracia, ha surgido el compromiso de los chilenos para continuar el desarrollo económico con la misma receta que produjo esta historia de éxito. Sin embargo, hace poco tiempo era considerado un país controversial. Tanto la “revolución de la libertad” encabezada por Eduardo Frei Sr. (1964-70), como la “ruta legal hacia el socialismo” de Salvador Allende (1970-1973), atrajeron la atención de segmentos diferentes, en épocas diferentes, en diferentes partes del mundo para finalmente enviar el país al profundo pozo del fracaso.

En Septiembre de 1973, ante el clamor popular, una junta militar derrocó al presidente Salvador Allende frente a una ola de indignación por la destrucción de la democracia chilena. Sin embargo, los programas económicos implementados de inmediato adquirieron aceptación de las instituciones financieras internacionales. A partir de mediados de los años 70s, Chile se convirtió en el consentido de los mercados mundiales. Se convirtió también en el país más visitado por académicos de la facultad de economía de la Universidad de Chicago, incluyendo al legendario Milton Friedman.

Chile sería el primer experimento en donde se aplicaran reglas de economía ortodoxa en un país subdesarrollado. El laboratorio en el cual se probarían las teorías liberales en una nación del tercer mundo, algo nunca intentado. Se había convertido, también, en ejemplo del rotundo fracaso servido por socialismo latinoamericano.

Bajo el mando de Pinochet, el comercio internacional fue liberalizado, los precios dejados a oferta y demanda, las empresas estatales fueron privatizadas, el sector financiero desregulado, y las funciones del estado fueron drásticamente reducidas.

En unos cuantos años, Chile fue sujeto a dos proyectos totalmente contradictorios. De 1970 a 1973, el programa “antiimperialista” de Allende nacionalizando los sectores productivos, expropiando propiedad privada, y remplazando el mercado con sistemas de control estatal. Después, de 1974 a 1978, Pinochet desarrolló un programa de liberación económica basado los mecanismos de mercado, la reducción del estado, la desregulación del sector financiero, y un discurso que dejaba al mercado resolver infinidad de problemas que enfrentaba la sociedad.

El interés en Chile creció y atrajo gran solidaridad por otro factor: El grupo de economistas seleccionados por el Pinochet para la reconstrucción del país, conocidos como los “Chicago boys”. De inmediato los noveles economistas se distinguieron no solo por la audacia de su revolución económica, sino también por su inquebrantable fe en la ciencia económica como legitimación de sus medidas draconianas, y la habilidad del mercado para resolver la multitud de problemas heredados por el sueño socialista. También, de inmediato manifestaron su total rechazo al intrusivo papel que el Estado había representado en el desarrollo de la sociedad.

Pero el milagro chileno no se dio como la multiplicación de los panes y los peces. Se tuvieron una serie de tropiezos que, inclusive, provocaron una seria recesión en 1982 lo que se tradujo en el desembarco de una segunda generación de Chicago Boys, aun más convencidos de las bondades del mercado. Finalmente, en esta segunda fase del doloroso proceso, el verdadero milagro chileno afloraba a la superficie para admiración del mundo.

Las reformas implementadas por los Chicago Boys son consideradas las bases sobre las que descansa en estos momentos el éxito de Chile. El doloroso tratamiento al cual el país fue expuesto después del fracaso socialista de Allende, es considerado como los cimientos sobre los que descansa la libertad, el progreso y el futuro del país.

Chile se adelantó dos décadas a los saboteados procesos que América Latina inició a finales de los 80s. Pero más impresionante, Chile se anticipó, inclusive, a las famosas revoluciones de EU e Inglaterra encabezadas por Reagan y la Thatcher. Hay intelectuales que se atreven a afirmar que el exitoso experimento Chileno, fue lo que provocó que el mundo entero abrazara los mercados en los años 80s y 90s, y la inspiración de Gorbachev para darle el tiro de gracia al comunismo soviético.

México, sin embargo, ha permanecido atrapado en la red de una revolución fracasada. Cuando los Chicago boys iniciaba la reconstrucción de las ruinas dejadas por Allende, en nuestro país Echeverría arreciaba su nacionalismo revolucionario. Cuando Salinas trató de implementar las mismas reformas en los 90s, de inmediato fueron saboteadas empujando al país a un precipicio. Cuando llegara la ansiada democracia, los sueños mexicanos quedaban marchitos en un congreso de mercenarios y presidentes maniatados.

Ante el experimento chileno, mexicano y resto de América Latina, hay quienes afirman que el establecimiento de los mercados libres requiere un régimen autoritario. Aseguran que una sociedad libre regida por el mercado, tiene que ser impuesta casi por la fuerza. De hecho y como afirma Von Mises en sus escritos: “Muchas veces al implementar el liberalismo, se tiene que luchar, inclusive, con los que más se benefician de él. A la caída de Roma los más opuestos a la abolición de la esclavitud, eran los mismos esclavos”

Las razones son simples: La sociedad chilena—como la de todos los países latinoamericanos—había sido moldeada por un estado poderoso e intruso. Ese había sido el escenario de Chile desde sus origines como nación independiente. Además, durante los últimos 60 años, organizaciones muy influyentes—partidos políticos de izquierda y la iglesia católica—promovieron un clima social marcado por pronunciamientos hacia una “justicia social,” y una lucha miope en contra la marginación social desembocando en lucha de clases.

Con la implantación de los mercados libres de parte de los economistas de Pinochet, y el regreso a la democracia servida por él mismo, Chile se ha identificado como ejemplo mundial de una sociedad que ya no puede combinar desarrollo económico—que beneficia a pocos—con un régimen autoritario, que excluye a la mayoría. Chile se ha convertido en el edificio de un verdadero capitalismo democrático, un capitalismo incluyente, un capitalismo para todos. Chile se ha convertido en un oasis de prosperidad en un continente que se distingue por los fracasos económicos. Se ha convertido en un ejemplo mundial, el admirable Chile del Siglo XXI, un regalo de Pinochet y sus Chicago Boys.

Y como diría Paquita la del barrio: “¿Me oyes rata de dos patas?”

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La política conspira contra la economía

Martes, Mayo 26th, 2009

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Liébano Sáenz

En este espacio desde hace tiempo hemos compartido la preocupación por la salud de la economía del país. La estrategia de comunicación del gobierno federal fue la de no activar la desconfianza frente al escenario adverso para que ésta, a su vez, no se volviera un elemento adicional que agravara la situación; seguramente ese fue el explicable propósito del gobierno. La estrategia dio un aceptable resultado: en la gente hubo menos preocupación sobre la economía respecto a su situación personal o la del país, hasta que lo más severo de la crisis se hizo presente.

Las malas noticias sobre la economía han sido el común denominador de la semana, aunque hay dos aspectos positivos: signos de mejoría en la economía internacional en el mediano plazo y la relativa recuperación del peso frente al dólar. Casi todo lo demás apunta a los efectos de la recesión. Afortunadamente no hay inflación o debacle del sistema financiero, como ha ocurrido en el pasado. Pero las cifras son incontestables: estamos en una muy difícil circunstancia, a deteriorarse aún más por el fin del seguro sobre el precio del petróleo y la baja en la recaudación. Se aplaudía la estrategia anticíclica del gobierno bajo la ilusión de que nadie tendría que apretarse el cinturón; ahora debemos pagar todos un poco para salir de la crisis o los costos serán elevadísimos en el corto y largo plazos. Lo que es inviable es no hacer nada, o que sean unos pocos –los mismos de siempre– los que paguen.

Lo que se hizo en el pasado, después de las dificultades de 1994-95, ha permitido que la crisis no haya afectado al sector financiero. De igual manera fue importante el seguro sobre el precio del petróleo. Sin embargo, no se ha hecho lo suficiente. Quizás lo más costoso es que se han dejado pasar dos oportunidades para resolver el insostenible régimen hacendario. Bajo estándares internacionales México es uno de los países que menos invierte en desarrollo social e infraestructura, precisamente porque tiene uno de los regímenes recaudatorios más ineficientes del mundo. No es que los impuestos sean bajos, son elevados, pero muy pocos soportan la carga fiscal. Es inmensa la proporción de la economía que no paga impuestos, lo que plantea no sólo un problema de finanzas públicas, también de justicia y de cultura de legalidad.

¿Qué es lo que hay que hacer frente a la crisis? A nada conduce ignorarla. Los coordinadores del PRI en el Senado y en la Cámara de Diputados, quizás, más movidos por un injustificado sentimiento de agravio que en función de una genuina preocupación, han reaccionado a lo dicho por el ex Presidente Zedillo para atender el grave problema de las finanzas públicas. Zedillo habló con el mismo talante de responsabilidad con el que siempre actuó como gobernante y en su calidad de profesional de una disciplina que ha practicado en el taller de la realidad, como un economista que sabe bien que la solución de los problemas económicos no puede regatearse ni posponerse sin correr el riesgo de que la situación se deteriore aún más y, sobre todo, que se pase el costo de lo no realizado a las nuevas generaciones. Zedillo puede ser cualquier cosa, menos un irresponsable.

No es nuevo que la política conspire contra la economía. Ocurrió cuando el PRI gobernaba y ahora cuando es oposición en el Congreso o, si se quiere, cuando el PAN era oposición y cuando es gobierno. El hecho y las cifras económicas así lo revelan; México es de los países con menor crecimiento en la región latinoamericana, situación que empezó a configurarse en los primeros años del gobierno del Presidente Fox y que continúa hasta hoy día. La desconcentración del poder no ha generado gobiernos más responsables o con mayor respaldo para cumplir su tarea frente a la economía.

Los primeros tres años de este gobierno muestran el regateo permanente de apoyo por parte del Congreso. La propuesta de reforma fiscal –degradada desde el momento de su propia redacción para hacerla viable– fue modificada y no pudo cumplir con los propósitos que la motivaron. Semejante situación se presentó con la reforma energética; sí hay avances, pero no fueron suficientes ni por mucho para resolver el problema de fondo del sector energético. Es explicable que el gobierno y los legisladores aprecien esas reformas como un gran paso. Empero la realidad no se puede soslayar y hay que encararla con decisiones legislativas, las que, ciertamente, pueden ser impopulares, incómodas y hasta inoportunas, pero tan necesarias como urgentes.

El momento electoral es el menos propicio para debatir sobre la necesidad de una profunda reforma hacendaria. Es común que los partidos eludan la cuestión, incluso que anticipen un voto negativo. El debate mismo se dificulta porque es evidente que la gente no quiere un cambio que sólo signifique mayores impuestos. Esto ocurre, también, porque existe la impresión de que un gobierno con mayores recursos no necesariamente significa un mejor gobierno, tesis que se acredita con el dispendio y la corrupción, que la creencia popular remite a los políticos.

El mejor camino para una solución de fondo es un pacto de todos los sectores, no sólo de los políticos, para definir el contenido de los cambios legales en materia fiscal. Las medidas deben tener una aplicación gradual, para no gravar de un solo golpe a la economía familiar, como ocurrió en 1995. Esto debe acompañarse de varios compromisos colaterales, como es el de la rendición de cuentas y una mayor transparencia tanto del sector gubernamental y paraestatal, como también de los partidos políticos, el Congreso y el Poder Judicial federal. En el mismo sentido debe haber un compromiso medible y concreto por una política de austeridad en materia de gasto.

La política no puede conspirar contra la economía. La realidad no puede someterse a los apetitos de poder personal o de grupo, tampoco a los calendarios de conveniencia. Para quienes tienen la responsabilidad legislativa es fundamental tomar en serio los problemas, darles respuesta, aunque sea impopular. Importa el 5 de julio, pero importa más lo que le sigue.

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(English) The Institution Formerly Known As Marriage

Lunes, Mayo 25th, 2009

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Jennifer Roback Morse

The Iowa court’s recent decision does not simply broaden marriage, it radically changes its nature. While marriage previously served public purposes of attaching mothers and fathers to their children and one another, now marriage merely serves as affirmation of adult feelings.

The Iowa Supreme Court recently proved that the critics of same-sex “marriage” are correct: we are not being urged to make marriage more inclusive, but to radically redefine the nature of marriage itself. With its decision, the Iowa Supreme Court covertly but profoundly changed the meaning of marriage. The Court abolished the essential public purpose of marriage, and replaced it with a new understanding of marriage that is neither essential nor public. The Institution Formerly Known as Marriage will be an empty shell in Iowa. As the movement to redefine marriage spreads across the country, citizens should look to Iowa to see what this actually entails.

The essential purpose of marriage is to attach mothers and fathers to their children and to one another. Absent this purpose, we would not need marriage as a distinct social institution. Human beings are not born as rational autonomous actors, they are the immature products of sexual relations between a man and a woman, and they need the assistance of adults to survive. Marriage exists, in all times and places, to solve this social problem. If our offspring were born as adults, ready to live independently, or if we reproduced through some form of asexual process, we would not need anything like marriage.

Marriage also has a profoundly social purpose. Marriage creates its own small society consisting of mother, father, and children. That small social unit contributes to the larger society by creating a functioning future—the next generation. Everyone benefits from having a next generation that can sustain the society and keep its institutions going. Even when I personally am old, and even if I have not had any children myself, I benefit from the fact that younger people are building cars and houses, providing medical and legal care, starting new businesses, and running old ones.

In modern developed countries, the family also saves the state a lot of money by taking care of its own dependent young, rather than foisting that responsibility onto the taxpayers. Thus, the benefits of marriage go far beyond the benefits to the individual members of the family.

So, what did the Iowa Supreme Court have to say about the purposes of marriage? Did they view the requirement that marriage be between a man and a woman as a violation of the principle of equal protection? Indeed. As the Court argued, “Equal protection demands that laws treat alike all people who are ‘similarly situated with respect to the legitimate purposes of the law.’” If the Court can convince itself that the dual gender requirement bears no relationship to the State’s purpose in having a marriage statute in the first place, then that requirement violates the Equal Protection clause of the Iowa Constitution.

It should be evident that if the purpose of marriage is to attach mothers and fathers to their children and to one another, then the dual gender requirement is perfectly permissible. Same-sex couples and opposite-sex couples are not the same with respect to this purpose. The Court had to come up with a very limited understanding of the purposes of marriage in order to maintain that opposite-sex and same-sex couples are in fact similarly situated.
The Court enumerated several purposes directly. Marriage provides an institutional basis for defining relational rights and responsibilities; marriage allows people to pool their resources; marriage recognizes people’s commitments; marriage provides comfort and happiness; marriage is a status, not a contract.
But these reasons do not explain why we need marriage in particular. I have a relationship with my next-door neighbor. My family pools resources with other members of a boat club. I have commitments to my employees and business associates. A pet brings me comfort and happiness. We do not need the unique relationship called marriage for any of these purposes.

The Court alluded to several other possible purposes, without including them within its list of state purposes. “Therefore, with respect to the subject and the purposes of Iowa’s marriage laws, we find that the plaintiffs are similarly situated compared to heterosexual persons. Plaintiffs are in committed and loving relationships, many raising families, just like heterosexual couples. Moreover, official recognition of their status provides an institutional basis for defining their fundamental relational rights and responsibilities, just as it does for heterosexual couples.”
The Court does not seem to realize that if these purposes really exhaust the list of legitimate state purposes of marriage, then there is no reason to have marriage as a distinct legal structure in the first place. Moreover, these are all private purposes, not public purposes, of marriage.

The same-sex couples before the Court claim to be committed and to love each other. Why do we need marriage for that? I’m committed to my sister. I love my best friend. Are we second class citizens because we are not married to each other? There is no state purpose whatsoever to be served by my having some legal statement or affirmation attached to my love for my sister. Besides, who really wants the Court, or the state or anyone else saying that our love is important to the state? People’s feelings are none of the state’s business.

The Court seems to understand this, for it gently and subtly elides the key issue of marriage law when it goes on to say: “Society benefits, for example, from providing same-sex couples a stable framework within which to raise their children . . . just as it does when that framework is provided for opposite-sex couples.” But wait a minute: How in the world does a same-sex couple obtain a child that is “theirs?”

This is precisely the way in which same-sex couples differ from opposite-sex couples. No child is born from a homosexual union. A child born to one of them has another parent who has been quietly escorted into the lab or the backdoor, to make the conception possible. That person is quickly escorted right back out the door, before he can claim any parental rights, or the child can claim any relational rights. Some of us believe that these two people, the child and the opposite-sex parent, require and deserve some protection. But the Court of Iowa does not think them even worth mentioning.

The social purpose of marriage has always been to attach mothers and fathers to their children, and to each other. This universal social purpose does not even make it onto the Iowa Court’s short list. The reason should be obvious: opposite-sex couples and same-sex couples are not similarly situated with respect to that purpose of marriage. If the Court found that attaching children to their parents and parents to one another is a purpose of marriage, they would be unable to sustain their claim that man woman marriage violates the principle of equal protection under the law.

Society needs marriage because children have rights to care from their parents, rights which they can not defend on their own. Societies create marriage to pro-actively protect the legitimate entitlements of children, and to provide for the future of the society. According to the Supreme Court of Iowa, these provisions for children are no longer the purpose of marriage. We are left to guess as to how this truly essential public function will be performed, now that the Court has surreptitiously removed it from the list of marriage’s jobs.

Iowa is a relatively homogenous and prosperous state. This newly created lacuna in the purposes of the law may not harm Iowa much at first. But other states have more diversity of opinion and practice about socially acceptable behavior, as well as greater economic and social stresses on married life and childrearing. In those states, the cost of redefining marriage is likely to be more pronounced and immediate.

In sum, the Court has elevated the private, inessential purposes of marriage to the highest point in the hierarchy of values of marriage. Given this new understanding, neither the longevity of marriage, nor fidelity within marriage can remain as important values. By the time the opponents of conjugal marriage are finished with their redefinitions, marriage will be little more than a five-year renewable-term contract. The Institution Formerly Known as Marriage will be nothing but a couple of individuals, loosely stapled together by the state.

Advocates of natural marriage, as opposed to genderless marriage, believe that society needs marriage to be a child-centered, gender-based social institution. We have been arguing all along that same-sex “marriage” will be a gender-neutral institution, in which children are only a peripheral concern. When the Supreme Court of Iowa established same-sex “marriage” by judicial decree, they proved our point for us.

 

Copyright 2009 the Witherspoon Institute. All rights reserved.

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En el largo plazo…

Miércoles, Mayo 20th, 2009

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Roberto Salinas León

“En el largo plazo, todos estamos muertos…” Esta famosa máxima de Keynes se ha citado para justificar intervenciones de corto plazo que “requiere” una economía en problemas (digamos, una masiva expansión de los medios de pago), aun cuando ello genere otros problemas en el largo-plazo (digamos, inflación).

Pero la ironía keynesiana se ha convertido en bandera ideológica entre algunos círculos políticos.

Un buen ejemplo lo arroja el sistema de pensiones individuales, que por naturaleza se ve expuesto (como todo instrumento de inversión) a los altibajos del mercado financiero, y donde a partir del año pasado, se han acumulado minusvalías en las pensiones de generaciones futuras.

En el corto plazo, ello sirvió como excusa para justificar, en Argentina, una total expropiación de las pensiones individuales, bajo la idea que así se permitiría dar una mayor seguridad a las pensiones.

En realidad, fue otra (¡otra más!) flagrante violación de derechos de propiedad, un robo de los ahorros acumulados de millones de trabajadores, que además ya habían pagado impuestos sobre sus rendimientos acumulados.

En el corto plazo, el gobierno cristinista obtuvo ingresos extraordinarios, pero a costas de patrimonios pulverizados en el largo plazo.

Hay políticos en nuestro país que consideran viable adoptar una “intervención” similar. Pero si una lección arroja la caída bursátil de los últimos 18 meses, por lo menos para los ahorros de pensiones individuales, es la vieja sabia premisa que no debemos poner todos los huevos en una canasta. La diversificación de activos implica, entre otras cosas, protegerse contra riesgos inesperados en el futuro.

Aun así, en el curso de varios años, los rendimientos acumulados son de capital importancia, y principalmente, porque en un horizonte de largo plazo, se puede dar la magia del interés o el rendimiento compuesto: crecimiento sobre crecimiento, en un lapso de dos, tres y hasta cuatro décadas.

El famoso sistema de afores en México se diseño para asegurar mayor ahorro interno y desarrollar un nuevo mercado de capitales, pero a pesar de los errores, de los aspectos mejorables del sistema, su principal virtud es que otorga la seguridad en el largo plazo de derecho de propiedad de los trabajadores: la certidumbre de retirarse con una pensión propia, de nadie más, que ha acumulado plusvalía en promedio durante varios años.

A la fecha, el rendimiento neto real de las cuentas individuales es de 4.5 por ciento. No es espectacular, a menos de que se vea en el largo plazo y ha sufrido pérdidas en este año. Pero para ello, la gran mayoría de cuentas individuales existentes todavía tienen un panorama de largo plazo, por lo menos dos décadas, para recuperar el terreno. Y ello habla, y habla bien, del valor del largo plazo.

Fuente: El Economista

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La educación latinoamericana del Presidente Obama

Lunes, Mayo 18th, 2009

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Carlos Alberto Montaner

Menuda sorpresa. Hace varias semanas, los servicios secretos de varios países, congregados en Trinidad y Tobago a propósito de la Cumbre de América a la que invitaron a todos los mandatarios del continente, menos a Raúl Castro, descubrieron algo insólito: Hugo Chávez había viajado con un libro. Asombroso: el venezolano leía. Nadie lo hubiera sospechado. Había pruebas de que hablaba incontenible e incoherentemente, pero no de que hubiera sido alfabetizado. ¿Qué leía? Pronto se supo: un viejo y disparatado bestseller titulado Las venas abiertas de América Latina, perpetrado por el uruguayo Eduardo Galeano a principios de los años setenta en medio de un arrebato lírico no exento de cierta operática comicidad.
Pronto se supo para qué Hugo Chávez había llevado el libro. Se proponía educar al presidente Barack Obama. Quería enseñarle por qué América Latina es pobre y por qué las masas son antiamericanas. Según el libro del señor Galeano, las desdichas latinoamericanas se deben a la inicua explotación del continente por los insaciables poderes imperiales que le extraen la sangre en forma de materias primas, mientras le venden productos industriales a precios injustos, todo ello en contubernio con la miserable clase capitalista local, invariablemente al servicio del extranjero explotador.

¿Quiénes son los malos en el libro de Galeano que le ha sorbido el seso a Chávez y con el que pretende catequizar a Obama? La lista es larga: los países importadores de cobre, petróleo, carne, café o bananas; las naciones prósperas exportadoras de bienes sofisticados; los bancos internacionales que dan créditos y cobran intereses; los inversionistas extranjeros que vienen a explotarnos con la creación de empresas abusivas; los industriales locales que con sus nuevas fábricas dejan sin empleo a los trabajadores superfluos; las sociedades desarrolladas con pautas de consumo desiguales a las del tercer mundo. Son malos, incluso, los sinvergüenzas, nacionales e internacionales, que financian los planes de control de natalidad entre personas sin recursos (y esta es una frase que yo adoro como muestra del más depurado arte kitsch por su insuperable mezcla de estupidez y cursilería) porque: “En América Latina resulta más higiénico y eficaz matar a los guerrilleros en los úteros que en las sierras o en las calles´´.

El pobre presidente Obama no gana para sustos con los latinoamericanos. Es la primera reunión a la que acude y estuvo a punto de escapar por una ventana. Afortunadamente, D. Oscar Arias, presidente de Costa Rica y premio Nobel de la Paz, improvisó en Trinidad y Tobago un espléndido discurso exactamente en la dirección opuesta a las ideas de Chávez y del señor Galeano. Pero a los pocos días, muy discretamente, sucedió algo aún más alentador: otro gobernante, cuyo nombre no estoy autorizado a revelar (aunque tal vez usted puede imaginárselo), le remitió al presidente norteamericano un ejemplar en inglés del Manual del perfecto idiota latinoamericano, escrito hace unos años por Alvaro Vargas Llosa, Plinio Apuleyo Mendoza y por mí, con una nota en la que le sugería que leyera cuidadosamente el tercer capítulo, ´´La biblia del idiota´´, dedicado a desmontar las absurdas teorías de Galeano y de Chávez, su promotor literario. ¿Leerá el presidente Obama estas obras?

No lo creo, pero si yo pudiera hacerle una recomendación le sugeriría que comenzara por la de Galeano. Ahí están perfectamente codificadas todas las ideas absurdas y todos los errores de percepción que explican las arbitrariedades y los disparates que luego cometen, una y otra vez, muchos gobernantes latinoamericanos tercamente empeñados en que permanezcamos en la miseria y el subdesarrollo. Nuestro libro no le va a revelar a Obama nada que él no sepa. El de Galeano, en cambio, le servirá para penetrar en las confundidas cabecitas de nuestra fauna más pintoresca y destructiva. Es un espectáculo triste, pero si uno va a convivir con unos vecinos medio chiflados, es mejor conocer el origen de ese curioso comportamiento. Ese libro lo describe con total precisión. Es la biblia del idiota.

Fuente: Firmas Press

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El Calentamiento global y la urgencia de la acción internacional en la materia

Domingo, Mayo 17th, 2009

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Gerardo Gil Valdivia

La magnitud de las consecuencias que está teniendo en el planeta el calentamiento global ha provocado varias reuniones de especialistas en distintos países.

Varias de estas reuniones se ubican en el marco de los esfuerzos que realiza el Club de Roma, en ejecución de su programa de trabajo, que incluyen la preparación de la próxima Asamblea y Conferencia Anual que se efectuará en Amsterdam, así como las sesiones de trabajo que se han realizado con Globe International, organización que agrupa a legisladores del G-8 y el G-5, en enero en Londres y en abril en Viena. Asimismo están enmarcadas en los trabajos en Copenhague para apoyar la próxima Cumbre sobre Desarrollo Sustentable en 2012.

Recientemente, el Profesor Raoul Weiler, presidente del Capítulo Bruselas-Unión Europea convocó a una reunión titulada:”Geo-engineering a New Copernican Revolutión. (An ultimate solution for Reducing Global Warming?)”. Esta reunión de trabajo se va a celebrar en Bruselas el 26 de mayo. Además, de la invitación, el profesor Weiler envió una reseña de una reunión celebrada recientemente en Alemania sobre las consecuencias que está teniendo el calentamiento global y sobre todo acerca de la necesidad de acciones enérgicas para solucionar este problema, evitando poner en riesgo la sustentabilidad de la vida humana en el planeta. Quisiera compartir con ustedes la información y algunas consideraciones sobre este problema.

La reunión que comento se llevó a cabo en septiembre de 2008 en Wildbad Kreuth, Alemania y fue auspiciada por el Grupo Internacional de Expertos en la Preservación del Sistema de la Tierra, (International Expert Group on Earth System Preservation) y el Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad Tecnológica de Munich. Las deliberaciones y conclusiones de la reunión fueron acompañadas de la Declaración de Zugspitze, sobre la Responsabilidad de la Humanidad en el funcionamiento del Sistema de la Tierra. Refiero algunos de los aspectos más relevantes de esta reunión.

En primer término, se reitera que el estilo de vida de de las poblaciones de los países desarrollados está en el origen del calentamiento global y del cambio climático. Las discusiones que se desarrollaron durante la reunión conducen a un mejor entendimiento de la compleja naturaleza del sistema de la tierra (incluida la atmósfera y los océanos, etc…), en particular sus dimensiones física, química y biológica, así como las facetas sociales, culturales y económicas para buscar soluciones holísticas y multidisciplinarias.

El rápido crecimiento de la población mundial y el estilo de vida de las sociedades industriales reclaman cada vez más tierra a costa de la necesaria para mantener la biodiversidad dañada. En consecuencia, el ecosistema global pierde su capacidad para mantener las funciones de la tierra necesarias para preservar la vida humana en el planeta.

La humanidad ha actuado sobre el sistema terrestre por miles de años. Construyó la civilización con base en un esquema diferente al ecosistema natural pero a costa de éste, por lo que es necesario que una nueva época emerja.

Las discusiones que se desarrollaron durante esta reunión de trabajo conducen a un mejor entendimiento de la compleja naturaleza del sistema de la tierra como se refirió, entendida en sentido amplio. Uno de los objetivos que se persiguen en esta y en otras reuniones es buscar las respuestas a las preguntas que se plantean los desarrolladores de la tecnología y los ingenieros para estar seguros de que las soluciones que se proponen y que se implementen no afecten el funcionamiento de la tierra como un todo. También se expresó la necesidad de que se llegue a acuerdos entre los políticos y los tomadores de decisiones en general para que se actúe en consecuencia.

El rápido crecimiento de la población mundial incrementa la presión de la humanidad en el sistema de la tierra y la huella de la civilización en el ecosistema excede su capacidad de carga. Es claro que con el objeto de sostener la vida humana en el planeta se deben considerar los impactos negativos de las actividades humanas para conservar el ecosistema de la tierra en balance. Las intervenciones que se planteen deben ser cuidadosa y anticipadamente planeadas y controladas.

Estas reflexiones y conclusiones preliminares requieren de mucho más investigación en diversos campos de la ciencia para lograr una comprensión holística del problema.

La presentación del seminario que se refiere incluyó dos tablas sobre los principales aspectos técnicos a discusión en los que se destacan las contribuciones que sobre los problemas a resolver aportan los físicos, geólogos, químicos atmosféricos, del mar, y otros especialistas en diversas áreas de la ciencia y de la tecnología, para poder lograr el diálogo y el consenso multidisciplinario. También se incluyó la propuesta de formación de grupos multisectoriales e interdisciplinarios para incluir los aspectos éticos, sociales y económicos.

En cuanto a la Declaración de Zugspitze sobre la Responsabilidad de la Humanidad en el funcionamiento del sistema de la tierra, encontramos lo siguiente:

1.) Nuestra crisis global. El cambio climático global pone en peligro y amenaza las funciones del ecosistema de la tierra. Hasta hace poco tiempo se consideraba que los retos más importantes para la supervivencia de la creciente población mundial eran sus déficit en agua y alimentación, la contaminación, la pérdida de la bio-diversidad, la pobreza y la desigualdad. Ahora, el cambio climático global amenaza en exacerbar todos estos problemas.

2.) Debemos aprender del pasado. Debemos ser capaces de detener el cambio climático tan efectivamente como se logró mitigar la lluvia ácida y el agotamiento del ozono estratosférico, pero necesitamos mucho más acción concertada.

3.) Nuestras acciones deben seguir a nuestras palabras. Hay una gran cantidad de conocimiento disponible para manejar esta crisis global. Debemos comenzar a actuar. No existe excusa para retrasar la implementación de las tecnologías de punta (“State-of-the-art”). Si bien es claro que en algunas áreas hay que innovar, en otras ya existen soluciones probadas y sustentables para manejar amplios aspectos de la crisis global. (En esta materia a mi juicio, lo más complejo es la implementación institucional para la toma de decisiones a nivel global y el respectivo mecanismo que garantice la eficacia de las normas que se establezcan. Este tema se trata parcialmente más adelante.)

4.) Debemos continuar concientizando sobre el problema. La más importante responsabilidad de esta generación es el empoderamiento social para lograr un profundo cambio de conducta que nos permita relacionarnos con mayor sabiduría con el sistema de la tierra.

5.) Necesitamos proteger nuestros indispensables bienes comunes globales. Para regular y reglamentar el uso de los bienes comunes globales, incluida la atmósfera y los océanos, se debe formular un marco jurídico internacional, de aplicación global. La utilización de los bienes comunes globales está en la actualidad solo parcialmente regulada, la degradación de algunos de esos bienes conlleva algunas sanciones, pero es necesario ir mucho más allá de lo que existe actualmente, por lo que se propone la formación de un marco normativo global y de un fondo de bienes comunes globales. Varios especialistas tienen propuestas al respecto, como Christopher D. Stone, quien postula la necesidad de un Estado ecológico bajo el principio de legalidad. En este orden de ideas es necesario crear una administración global y un sistema de redistribución para las emisiones de carbono a la atmósfera y mecanismos financieros para la protección del clima.

6.) Los proyectos para la modificación deliberada del clima requieren de un consenso internacional y autorización expresa. La ingeniería sobre el clima solo debe ser permitida después de un profundo análisis científico y mediciones muy rigurosas y derivados de un proceso de consenso internacional al cual todas las naciones deben contribuir. Pero la ingeniería del clima nunca debe ser vista como una alternativa a la necesidad de resolver la crisis global desde la raíz.

7.) La sustentabilidad debe ser nuestro objetivo. Nuestra sociedad global debe entender que toda la actividad humana debe cumplir con los criterios de sustentabilidad.

8.) Un fondo de bienes comunes globales debe financiar la investigación avanzada en la materia. Esta investigación debe ser holística y multidisciplinaria.

9.) Necesitamos una autoridad de las Naciones Unidas responsable de preservar las funciones del sistema de la tierra. Un órgano de alto nivel de las Naciones Unidas debe ser establecido y autorizado para tomar medidas que permitan preservar la vida y las funciones del sistema de la tierra que la hacen posible

En la reunión que se refiere se solicitó al Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad Tecnológica de Munich que desarrolle un proyecto para un fondo de bienes comunes globales, defina una iniciativa y una agenda de investigación holística y multidisciplinaria. Se sugirió también que este Instituto pueda invitar a colaborar a expertos y a organizaciones internacionales como la UNESCO.

Me parece que la Sección Mexicana del Club de Roma debería de participar en este esfuerzo. Como referí, por deformación profesional los puntos 5, 8 y 9 me parecen fundamentales.

La reunión que referí y otras que se están desarrollando, se suman a un buen número de actividades futuras. Entre ellas esta una reunión sobre geo-ingeniería en Buenos Aires en septiembre. El tema es, como se refiere, la geo-ingeniería o ingeniería del clima. Más específicamente la conservación del suelo, la hidrogeología, la administración del agua potable, la agricultura y la reforestación en América Latina. Esto es parte del proceso de Copenhague y son trabajos preparatorios para la Cumbre Mundial del Desarrollo Sustentable en 2012.

Esto es también parte del esfuerzo, como se refirió, que realiza el Club de Roma, cuya próxima Asamblea y Conferencia Anual se celebrará en Ámsterdam el 26 y 27 de octubre de 2009, con la presencia de la Reina Beatriz de Holanda y como orador invitado, el Sr. Mijail Gorbachov. La temática seguirá siendo el de un Nuevo Camino para el Desarrollo Mundial. Este esfuerzo esta también enmarcado en el diálogo entre Globe International y el Club de Roma, que han celebrado reuniones el 26 y 27 de enero en Londres y del 16 y 17 de abril en Viena, acerca de las estrategias para enfrentar los retos económicos y ambientales.

Se adjunta la declaración final de la reunión celebrada en Londres, la cual fue presentada al Primer Ministro Gordon Brown, en su carácter de Presidente, “pro- tempore” del G-20. El tema de la reunión celebrada en Londres fue el de analizar los retos del clima, la energía y los ecosistemas en el contexto de la crisis económica. Asimismo, se efectuó una segunda reunión de expertos en Viena, el 16 y 17 de abril con el tema de las estrategias para enfrentar los retos económicos y ambientales del siglo XXI, que también se adjunta. La reunión fue inaugurada por el Dr. Heinz Fischer, Presidente Federal de Austria y se realizó en la oficina del Profesor Ewald Mowotny, Gobernador del Banco Nacional de Austria, quien participó en la reunión.

El Club ha sido invitado a presentar sus perspectivas y conclusiones en la reunión anual general de la “Global Legislators Organizatión” del G8 y el G5. Esta presentación integrará los análisis de los trabajos en los campos del clima, la energía, ecosistemas y agua con referencia a los trabajos de la reforma del sistema financiero, la reestructuración económica y la globalización y con la perspectiva del desarrollo equitativo y sustentable mundial.

Finalmente el Club de Roma sigue adelante con su agenda internacional de trabajo sobre “Desarrollo Internacional” a finales de 2009, “Transformación Social”, en el primer cuatrimestre de 2010 y sobre “Paz y Seguridad”, en el verano de 2010.

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John Crow

Domingo, Mayo 17th, 2009


www.Tu.tv

 

John Crow

John Crow fue Gobernador del Banco Central de Canada de 1987 – 1994.

 

CONVERSACIÓN:

 

Armando Regil: Hola soy Armando Regil Velasco, Presidente del IPEA y me da mucho gusto estar en esta ocasión con John Crow quien fue Gobernador del Banco Central de Canadá de 1987 a 1994. John muchas gracias por tu tiempo.

John Crow: De nada.

Armando Regil: Dentro de la experiencia que tuviste en el Banco Central de Canadá, ¿Qué nos puedes compartir a los jóvenes como una lección de algo importante que a ti te quedó y que hoy se puede convertir en una moraleja por el momento de crisis en el que estamos atravesando?

John Crow: Lo importante para mí desde el punto de vista de la política monetaria es conservar la idea de que la estabilidad monetaria es clave, no se puede abandonar. Claro que el Banco Central tendría quizás que tomar medidas excepcionales, lo hacemos en el Canadá, la Reserva Federal también, quizás en México también, por la amplitud de la crisis. Siempre hay que tener en cuenta que la base de la política monetaria es dar a la gente la confianza de que el valor futuro de la moneda va a continuar. Eso es complicado en este momento pero siempre hay que recalcar ese principio.

Armando Regil: Tú estuviste como Gobernador del Banco Central de Canadá justo los años previos a que entrara en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, Canadá, Estados Unidos y México. ¿Qué nos puedes compartir de esa experiencia en aquel momento y de la relación entre Canadá y México?

John Crow: Ese fue un periodo muy interesante para nosotros. Habíamos negociado un tratado bilateral de libre comercio entre Canadá y Estados Unidos. Al finalizar esa negociación vino la idea desde México claro y de los Estados Unidos, que querían agregar a México a ese tratado. Nosotros en el Canadá tuvimos que examinar muy seriamente que rumbo íbamos a tomar en cuanto a esa noticia. Para nosotros fue bastante complicado, teníamos ya un tratado bilateral que habíamos negociado con mucha dificultad con los Estados Unidos y si abríamos ese tratado para negociar un tratado trilateral, no sabíamos que iba a cambiar de lo que ya habíamos logrado con los Estados Unidos. Otro punto que nos preocupaba era que si México negociaba  bilateralmente con los Estados Unidos otra cosa, eso podría complicar la relación bilateral de nosotros con los Estados Unidos. Al final decidimos que lo mejor sería entrar con una negociación trilateral y tratar francamente de conservar lo que ya habíamos obtenido en ese tratado con los Estados Unidos incluyendo a México. Yo creo que eso fue un logro al final pero fue una situación bastante complicada desde el punto de vista de la política económica del Canadá.

Claro que el Banco de Canadá como Banco Central no tiene mucho que ver con esa negociación. Yo conocía lo que estaba pasando pero no estaba en las negociaciones. Lo único que me tocó en esas negociaciones fue cuando nuestros agentes negociadores recibieron una propuesta del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos que tendría que haber un acuerdo sobre el tipo de cambio. Canadá tiene una historia bastante larga de tipo de cambio flexible. Si uno tiene la política de tipo de cambio flexible uno no puede dar un compromiso sobre el tipo de cambio que va a haber. Entonces esa pregunta me llegó – me acuerdo muy bien – un viernes a medio día.

Armando Regil: ¿Tú tomabas esa decisión?

John Crow: No, lo que hice fue, yo recibí un mensaje de nuestros negociadores en Washington D.C., de nuestro Departamento de Hacienda, Finanzas, (Ministry of Finance). Yo hablé con el jefe de nuestro Departamento de Relaciones Exteriores, o Economía Internacional y le pregunté si había algún testimonio sobre nuestra política de tipo de cambio que podría iluminar nuestra política desde el punto de vista de los americanos. El jefe del Departamento me ayudó a ubicar un documento de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en donde decía que el Canadá nunca había utilizado el tipo de cambio como instrumento de comercio. Nunca hemos concedido una política de depreciación comercial. Nuestro dólar había seguido un sendero de depreciación contra el dólar americano pero eso fue más bien – lo tengo que decir – por una inflación mayor pero no hubo una depreciación en términos reales contra los Estados Unidos. Yo pude producir ese documento, lo envié a Washington D.C. a nuestros negociadores y el Departamento del Tesoro aceptó esa condición de que nosotros no entramos a un acuerdo con un compromiso sobre tipo de cambio.

Esa fue una iniciativa de parte de los sindicatos. El Tesoro tuvo que refutarlo a nuestros negociadores pero ellos sabían que eso era algo que no tenía sentido francamente y una vez que tuvimos una respuesta razonable lo retiraron de la mesa y no oímos nada mas después de ese debate. Nosotros tenemos plena libertad sobre el tipo de cambio.

Armando Regil: John, a 15 años de haber sucedido eso y de haber entrado en vigor el TLCAN ¿Realmente Canadá esta contento, satisfecho con lo que ha sucedo? ¿Cuál es su evaluación a 15 años de distancia?

John Crow: A 15 años de distancia no hay debate en el Canadá. Hubo mucho debate al principio pero ahora no. Es algo muy importante para nosotros, somos un país de tamaño mediano. El 40% del PIB del Canadá es en exportaciones, 80% va a los Estados Unidos. Es muy importante para nosotros tener ese mercado y eso funciona bastante bien. Siempre hay problemas pero no como al principio, creo que en general todo el mundo vive bastante bien con lo que tenemos.

Armando Regil: El Tratado de Libre Comercio que tenemos Canadá, Estados Unidos y México muestra precisamente – por lo que tú acabas de mencionar – que ha habido una relación ganar – ganar por parte de los tres países.

John Crow: Y más para los países pequeños que para los países grandes.

Armando Regil: Muchísimas gracias John, un placer.

John Crow: De nada, un placer.

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Miranda Xafa

Domingo, Mayo 17th, 2009

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Miranda Xafa

 Miranda Xafa es Directora Alterna y Miembro del Consejo Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional.

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¿Crisis del capitalismo?

Viernes, Mayo 15th, 2009

axel-kaiser

Axel Kaiser

Políticos e intelectuales progresistas insisten en que la crisis actual tiene su origen en la codicia, la desregulación y en fuerzas autodestructivas inherentes al capitalismo. Estas ideas no resisten análisis a la luz de la evidencia disponible.

Según un informe elaborado recientemente por Luc Laeven y Fabian Valencia, ambos economistas del FMI, de 1970 a 2007 ha habido 124 crisis financieras en el mundo, todas con consecuencias devastadoras para los países en que ocurrieron. Sin embargo, en ninguna de las 123 crisis anteriores se había generado tal nivel de ideologización anticapitalista. En efecto, nadie habló del “fin del capitalismo” ni del “neoliberalismo salvaje” o de “la codicia” en las crisis argentinas (1980,1989, 1995, 2001) ni en las de Brasil (1990, 1994) ni en la de Japón (1997), ni en la de Rusia (1998) o las de Finlandia y Noruega (1991) por mencionar algunas.

La diferencia de la crisis actual no es una de naturaleza sino de envergadura. Esta vez le tocó a la economía más importante del planeta, eso es todo. Y a diferencia de lo que se diga por los nostálgicos del Estado, la causa de esta catástrofe financiera fue esencialmente una combinación entre políticas públicas y macroeconómicas lamentables. No fue ni la codicia – culparla de la actual crisis es tan falaz como culpar a la fuerza de gravedad del avión que cayó sobre el río Hudson – ni la desregulación. Baste tener presente que desde los tiempos de Reagan a los de Bush hijo, la regulación en Estados Unidos, sistema financiero incluido, aumentó de 55.500 folios a 75.500 folios, que el presupuesto para el mismo efecto se duplicó alcanzando los 3 mil millones de dólares anuales en 2007 y que mientras se incubaba el cataclismo más de 30.000 funcionarios públicos trabajaban a tiempo completo fiscalizando el sistema financiero.

La verdad en materia de regulaciones es bastante menos conveniente para el discurso progresista que la supuesta desregulación neoliberal. Esta comienza en 1977 bajo la presidencia del demócrata Jimmy Carter. Ese año, en nombre de la “no discriminación crediticia”, se aprobó la llamada Community Reinvestment Act (CRA). Su objetivo fue presionar a los bancos para que otorgaran créditos hipotecarios a personas de escasos recursos, especialmente a minorías étnicas asentadas en las comunidades en que éstos operaban. La CRA fue modificada en 1995 estableciendo una serie de sanciones para aquellos bancos que tuvieran bajo puntaje en su cumplimiento, entre las cuales se encontraban prohibiciones de fusión y dificultades en la apertura de nuevas sucursales.

En 1992, siguiendo idéntica retórica igualitarista, el congreso norteamericano dispuso que las semi estatales Fannie Mae y Freddie Mac, las dos hipotecarias más grandes del país, ingresaran al mercado sub prime. Poco tiempo después, en 1996, el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano (HUD) exigió a Fannie y Freddie que al menos un 12% del total de sus hipotecas correspondieran a “préstamos especiales” -“special affordable loans”- que beneficiaran a personas cuyo ingreso era inferior a un 60% del promedio del ingreso de sus comunidades. Esa exigencia fue aumentada a un 20% en 2000 y luego a un 22% en 2005. Así fue como entre ambas instituciones llegaron a cubrir casi el 50% del mercado hipotecario de alto riesgo en Estados Unidos. Esta descomunal expansión crediticia contó con el aval implícito del Tesoro norteamericano, permitiendo a ambas instituciones captar billones de dólares del sistema financiero.

Pero la responsabilidad de políticos y burócratas no termina ahí. El gobierno de Bush, que partió con un superávit de 115 mil millones dólares, aumentó el gasto público dramáticamente legando un déficit de 1,8 billones de dólares a la administración Obama. Ese derroche fiscal se combinó con la fatal decisión de la Reserva Federal de bajar las tasas de interés de 6,5% a 1% en cuatro años inundando el mercado con la liquidez que hizo posible la burbuja inmobiliaria. Por eso Ángela Merkel, la voz más sensata de los líderes occidentales en estos tiempos, no dudó en afirmar en una entrevista dada a fines de marzo de este año al Financial Times, que los principales responsables de la crisis habían sido el gobierno norteamericano y la FED al haber inyectado dinero barato en el sistema financiero para impulsar “artificialmente la economía”.

¿Puede entonces decirse realmente que esta es una crisis causada por fuerzas propias del capitalismo? Si dejamos de lado los prejuicios ideológicos y nos basamos en la evidencia, la respuesta es claramente negativa. Tal como concluyeron Laeven y Valencia respecto a gran parte de las crisis analizadas, en este caso fueron burócratas por medio de políticas públicas y macroeconómicas irresponsables, una vez más, los principales responsables del desastre.

* Axel Kaiser es Investigador del Instituto Democracia y Mercado de Chile.

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