Archive for Julio, 2009

El olvido de la escasez

Jueves, Julio 30th, 2009

gabriel_zanotti

Gabriel Zanotti

Uno de los filósofos más famosos del siglo XX, Martín Heidegger, basó el segundo período de su pensamiento en el “olvido del ser”. Hoy, salvando las distancias, quisiera ir hacia algo mucho más sencillo, pero igual de olvidado. Me refiero a la escasez.

¿Olvidada? ¿Por qué? ¿No tenemos la experiencia cotidiana de que los recursos no alcanzan? ¿No lo sufren, legos y profesionales, al elaborar cualquier tipo de presupuesto y hacer cuentas?

Sí, en cierto sentido sí, pero el olvido comienza con esta sencilla pregunta: ¿por qué la escasez?

Ahí comienzan las dificultades, dificultades tales que incluso hacen olvidar no sólo las causas de la escasez, sino a ella misma. “Este país es rico, lo que pasa es que la riqueza está mal distribuída”. ¿No lo escuchó nunca el lector? O, como escuché una vez, de manera enojada y casi amenazante: “Y no me digan que no hay recursos, mientras los supermercados están llenos y los niños siguen desnutridos”.

Este último ejemplo es importante. Así como Heidegger hablaba del “ser ahí”, es más fácil ver la riqueza disponible, que “está ahí”. “Hay”, en efecto, muchos supermercados “llenos”, y “no hay” comida para un sin fin de niños. ¿Cuál es el problema entonces? No de escasez, sino de ética. Distribúyanse mejor los recursos (propuesta que puede oscilar, desde un J. Rawls hasta un Fidel Castro), pero los recursos están. No nos vengan, pérfidos capitalistas y defensores del mercado, a decir que no están. Ahí están, y bien a la vista.

No, no creamos que es fácil contestar esta objeción. Uno puede decir que si usted confisca la riqueza de un supermercado y la reparte, a los pocos días se va a quedar sin nada que repartir. Ah no, no es tan fácil. Si eso ocurre, es por el egoísmo de las empresas privadas que dejaron de proveer al supermercado. Confisquemos también a las empresas que no quieran seguir regalando su mercadería……. Y así sucesivamente…….

En el fondo, es lo que muchos piensan, mientras circulan por la vida mascullando (y escribiendo) su comprensible odio contra ese sistema maléfico que no logra erradicarse por completo, ese mercado de compras y ventas, tan contrario a la solidaridad y al compromiso con el prójimo.

Pero no creamos que quienes así piensan son personas no ilustradas. No es una simple cuestión de un Chávez y sus hordas de fanáticos.
El primero que se olvidó radicalmente de la escasez, como ya dijimos en otra oportunidad, fue uno de los filósofos más importantes e influyentes de fines del s. XIX. Marx. Para él, la escasez no es una condición natural de la humanidad, sino un efecto de la explotación del sistema capitalista. Una vez éste erradicado, la escasez dejará también de preocuparnos. Así sigue pensando mucha gente, y esa es una muy buena explicación del supermercado lleno de cosas en un sector de ingresos medios para arriba, a pocos kilómetros de una franja de población sumergida en la extrema pobreza. Bohm Bawerk lo refutó adecuadamente en 1884 pero, excepto para los extraterrestres que admiramos a los economistas austríacos, Bohm Bawerk está más olvidado que la escasez misma.

Pero el paradigma neoclásico de economía siguió su curso y desarrolló el famoso modelo de competencia perfecta. Nadie ignora hoy la vigorosa defensa metodológica del modelo hecha por Friedman en 1953. Que el realismo o no del modelo no importa precisamente porque es una hipótesis de trabajo. Pero eso no es el problema. El problema fue identificado por Hayek en 1935, y no por casualidad, sino por ser discípulo de L. von Mises. El modelo de competencia perfecta supone conocimiento perfecto; eso implica expectativas de oferentes y demandantes perfectamente adecuadas y, por ende, no hay allí problema económico y, por ende, no hay allí problema de escasez. Por supuesto, economistas neoclásicos posteriores agregaron al modelo, como hipótesis auxiliares, el problema del conocimiento. Descubrieron América. Para Hayek y para Mises ese es el planteo inicial, sencillamente porque tenían claro el problema de la escasez, no como fenómeno físico, sino como un aspecto básico del mundo social.

Lo interesante de esto, a nivel académico, es que millones y millones de egresados de carreras de economía salen pensando que el mercado real falla porque no es perfecto como el modelo, y que la distancia entre el mercado real y el perfecto aumenta la escasez, la cual se minimiza, a su vez, con intervención del estado. Y si ha estudiado a J. Rawls, verá que éste llama “explotación” a ese remanente de plus valía que queda, dado que el mercado no es perfecto. Impresionante mixtura del paradigma neoclásico con el marxista. O sea que cuanta más economía estudie alguien, más olvido de la escasez. Excepto, claro está, sentido común o Escuela Austríaca. ¿Exagero? Puede ser. ¿O no?

Sumemos a ello la estructura corporativa, no sólo del Mussolini classic, copiado perfectamente por Perón y las millones de personas que en Argentina se enorgullecen en llamarse “peronistas”, sino por todos los partidarios del Welfare State distributivo, un juego de suma cero jugado por el gobierno central. Allí tampoco hay escasez. Hay una torta fija de recursos que el gobernante debe equilibrar distributivamente entre los diversos “intereses” de las diversas corporaciones, atento a que lo que uno gana, lo pierde otro. Se me podrá decir que cómo que no hay escasez si los recursos allí son fijos. Ok, es que lo que completa el panorama es que desde este modelo la torta puede crecer, desde el gobierno, con obras públicas, o con una muy prudente emisión monetaria….. ¿Y de dónde sale entonces una mayor producción de bienes y servicios? Perdón por haber preguntado eso, es que leo a los austríacos y no a los keynesianos.

Es que allí está la clave. La escasez nunca se elimina, pero sus efectos se minimizan con el ahorro, la inversión y la formación de capital (capital, sí, al cual hay que combatir, según una maravillosa canción que millones de argentinos siguen cantando), ahorro e inversión que sólo se logra con ese mercado libre que Mises, Hayek, Kirzner (no Kichner, precisamente) y Rothbard defendieron hasta el cansancio. Por eso hay supermercados que están llenos. Porque, a pesar de los ingentes esfuerzos para controlar y eliminar ese alienante y explotador proceso llamado mercado, aún quedan personas que ahorran, invierten y logran que usted, dentro de un mes, encuentre ese detergente que usted buscaba en esa góndola de supermercado (cosa que es casi un milagro de combinación de conocimientos diferentes y que afortunadamente para usted no depende de ninguna secretaría gubernamental, ni de Kichner ni de Menem, ni de Lavagna ni de Cavallo). Pero si usted es una buena persona me va a decir: ¿sólo yo? ¿Y el niño desnutrido? Precisamente. A pesar del arrollador éxito de Marx en hacer creer lo contrario, la eliminación de la pobreza y la miseria es uno de los principales resultados del mercado libre. Porque el ahorro lleva a la inversión, la inversión, a mayor demanda de trabajo, y esto, a un mayor salario real y, por ende, a más ahorro y así sucesivamente. Eso es el desarrollo de los pueblos, y eso es lo que permite una verdadera solidaridad internacional de fronteras abiertas y libre inmigración de personas y capitales. Eso es lo que paulatinamente va a llevar trabajo, más salarios y más bienes y servicios a esas regiones donde ahora hay sólo el terrible espectáculo de niños desnutridos caminando descalzos en medio de míseras e insalubres condiciones. Claro que el proceso no es instanténeo, pero le aseguro que las obras públicas y el Welfare State no lo van a hacer precisamente más rápido. Entretanto, si organismos internacionales tales como el FMI y el Banco Mundial sirvieran para algo, podrían ayudar a las ONG con planes de asistencia, mientras dejan de asistir a gobiernos que despilfarran los recursos escasos, dejando así de formar parte de una co-responsabilidad de deudores y acreedores de una bicicleta internacional financiera absolutamente incontrolable.

Frente a todo esto, lo que principalmente hay que reclamar a los socialdemócratas es su ingenuidad, su total y completa ingenuidad. Ok, comprendo que los partidarios de Buchanan digan que ellos son sólo oferentes de bienes públicos interesados en maximizar su beneficio, pero hay otras motivaciones en juego. Como ignoran absolutamente el problema de la escasez, su filosofía política es un elemental juego entre los buenos y los malos. Ellos son los buenos, los que van a repartir bien los recursos “existentes”, mientras que los partidarios del mercado libre son “los malos”, los que comen pizza con champagna mientras contemplan insensibles los efectos explotadores de su pérfido capitalismo. La libertad de expresión de los malos se les vuelve, también, obviamente difícil. Si usted piensa distinto del bueno, es porque es malo. Claro, aún hay diarios y programas de radio y TV financiados por el capitalismo explotador, pero ellos, los buenos, nos están vigilando…

Que Dios nos proteja de los buenos cuando, de buenos, pasen a muy, muy nerviosos, cuando ya no quede mucho para expropiar y repartir. En ese caso no se sentirán refutados por nada. Ellos, los buenos, tendrán que terminar con todos los malos, como única solución.

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Democracia sin demócratas

Miércoles, Julio 29th, 2009

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Juan José Garrido

La democracia se está jugando sus minutos más importantes, no sólo a nivel local sino también internacional. La velocidad en la que se desencadenan los elementos en aquellas situaciones donde es tan notoria esta verdad sea, tal vez, la culpable de la candidez con la que algunos analistas locales describen los hechos. Empero, si algún organismo debía servir para aclarar todo tipo de dudas, era -sin duda- la OEA, a través de la Carta Democrática Interamericana, documento firmado en nuestra capital en setiembre del 2001. El papel, que todo lo aguanta, ha terminado sirviendo a la más penosa forma de violación social: aquella que se da cuando los miembros confían plenamente en los beneficios de su existencia.

Dos casos que vienen directamente a colación: Honduras y Perú. En el primero, la Constitución hondureña finiquita, sin medias tintas, cualquier treta o jugarreta que vulnere -o intente vulnerar- la transferencia del poder. El Artículo 239 dice, a la letra: “El ciudadano que haya desempeñado la titularidad del Poder Ejecutivo no podrá ser Presidente o Designado. El que quebrante esta disposición o proponga su reforma, así como aquellos que lo apoyen directa o indirectamente, cesarán de inmediato en el desempeño de sus respectivos cargos, y quedarán inhabilitados por diez años para el ejercicio de toda función pública”. Es decir, Manuel Zelaya -quien ahora llama a una “guerra civil” en su país- se autoinhabilitó al proponer la cuarta ánfora. Lo que debió ocurrir fue una destitución conforme a ley, y no esa figura de la expatriación trasnochada.

Y la OEA, desatendiendo el Artículo 3 de la Carta Democrática, le hace el juego a quienes mayores atropellos a la Carta -y a sus pueblos- han cometido. Venezuela, Bolivia y Ecuador, países que han ido expresamente en contra de la misma son, hoy, los abanderados de la Carta. Y para mayor referencia, Cuba -esa dictadura hedionda que tiene ya medio siglo- se sienta en la mesa a despotricar en contra del movimiento “antidemocrático” hondureño. ¡Faltaba más!

Al igual que en el caso de Honduras, la Carta poco ha servido para nosotros, los peruanos. La injerencia de Venezuela y Bolivia en los quehaceres locales es tan evidente como lo es la equiproporción de un cuadrado. La Carta, por supuesto, habla de ello en su introducción: ” respeto del principio de no intervención”. Letra muerta y hedionda, si de prácticas se trata.

Dicen que el peor favor que se le puede hacer a un chiste es explicarlo; bueno, ya la OEA nos ha explicado qué piensa de la palabra “democracia”.

 

Juan José Garrido es Presidente del Instituto Acción en Lima Perú: http://www.institutoaccion.com/

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Un dictador, todos los dictadores

Domingo, Julio 26th, 2009

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Carlos Alberto Montaner

En Venezuela se vende la más extraña biografía de Hugo Chávez que uno pueda imaginarse. Se trata de un libro titulado “El Dictador” que resume con prosa eficaz, abundantes datos y gran sutileza las vidas de siete tiranos muy diferentes entre ellos, pero también, en alguna medida, muy parecidos: Mussolini, Stalin, Trujillo, Hitler, Mao, Fidel y Franco (el más atípico y silencioso de todos). Chávez no figura en la nómina, pero la gran discusión nacional consiste en acertar a cuál de esos personajes se parece más el pintoresco gobernante.
Aparentemente, la opinión más repetida es que el militar venezolano es un cruce entre Mussolini (histriónico, voluntarioso) y Castro (inconteniblemente locuaz, carente de escrúpulos, poseído por iniciativas disparatadas que siempre acaban en el fracaso).

El autor, Ramón Guillermo Aveledo, es un ensayista, abogado, periodista y profesor universitario que conoce las entrañas del poder político. Fue tres veces congresista por el partido de los democristianos y presidió la Cámara de Diputados en dos ocasiones. En su país tiene fama merecida de hombre serio y honrado. Cuando escribió su obra se propuso no mencionar ni una vez a Hugo Chávez para dejar las especulaciones y las cábalas a sus compatriotas. Intentaba, simplemente, descubrir, si los había, los rasgos que unificaban a esta tremebunda colección de tiranos. A su manera, el libro era una incursión en una rama triste y novedosa de la antropología política: la tiranología. Los lectores lo convirtieron en una charada.

Parece indudable que los tiranos comparten ciertas características. Suelen tener una hipertrofiada autopercepción rayana en el narcisismo. Se creen infinitamente mejor dotados que sus compatriotas. Hablan horas y horas porque disfrutan escuchándose. ¡Son tan brillantes! Eso los lleva a confiar más en sus propias intuiciones que en el consejo de sus asesores. Incluso, rechazan la idea de tener asesores. Eso sería admitir que hay unas personas más perspicaces y competentes que ellos.

Los dictadores, además, carecen de empatía: no consiguen imaginarse ni les importa el dolor del otro. El otro, incluso, debe entender dulce y comprensivamente que le conviene sufrir por la sabia decisión tomada por el líder. A Mao lo traía sin cuidado la muerte de millones de personas. ¿Qué significa una montaña de cadáveres ante la realización de una epopeya histórica en la que él era el principal protagonista? Por eso los tiranos pueden matar a sus adversarios, torturarlos, encerrarlos en calabozos o humillarlos sin el menor vestigio de remordimiento. Por eso son capaces de castigar a sus partidarios cuando creen adivinar el menor síntoma de debilidad. Sin embargo, simultáneamente, se sienten motivados por una intensa solidaridad con el género humano. Aman a la especie en abstracto, pero desprecian al prójimo de carne y hueso.

Para ellos las relaciones de poder están fundadas en la obediencia incondicional y en la percepción de la admiración. El dictador necesita saber que su subordinado lo venera sin el menor elemento de duda. De eso se alimenta su insaciable ego. Son patológicamente suspicaces. Cuando creen adivinar una cierta debilidad en la intensidad de la adoración de alguna persona de su entorno, comienzan a sospechar de sus intenciones. Es la paranoia del dictador. Stalin la tenía en grado sumo. Fidel Castro se precia de mirar a los ojos de las personas, taladrarlas inquisitivamente y poder adivinarles sus más secretas intenciones. Esa supuesta capacidad para leer la mente se transforma en miedo. En las tiranías, la militancia no es una emoción controlada por el corazón, sino por la vejiga.

En efecto, quienes se mueven en el círculo íntimo de los tiranos viven estremecidos por el terror. Temen que el dictador adivine sus verdaderos sentimientos. Esto los lleva a extremar sus muestras de sometimiento y adulación. Esa incómoda disonancia generalmente se convierte en un desagradable malestar psicológico. Fingir constantemente es una actitud contra natura que acaba por generar trastornos neuróticos. El dictador, por su parte, disfruta intimidando a sus subordinados. Le gusta que lo teman. Lo excita, como sucede en las relaciones sadomasoquistas. Eso aumenta su sensación de poder y superioridad.

¿Cuál es el peor de los dictadores biografiados por Ramón Guillermo Aveledo? Probablemente, Mao. Tal vez, Hitler. El dominicano Trujillo fue muy cruel, pero la distancia que lo separa de Mao o de Hitler es la que va de un pequeño carnicero a unos genocidas enloquecidos. Todos, sin embargo, se parecen.

Fuente: Firmas Press

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Francisco Gil Díaz

Domingo, Julio 26th, 2009

Francisco Gil Díaz

Francisco es actualmente Presidente de Telefónica Movistar en México y Centroamérica. Fue Secretario de Hacienda y Crédito Público en México 2000-2006.

CONVERSACIÓN:

Armando Regil: Hola, bienvenidos, soy Armando Regil Velasco, Presidente del IPEA y me da muchísimo gusto estar en esta ocasión con Francisco Gil Díaz quien es Presidente de Movistar Telefónica en México y Centroamérica y se desempeñó como Secretario de Hacienda y Crédito Público durante la administración del Presidente Vicente Fox Quesada del 2000 al 2006. Paco muchas gracias.

Francisco Gil: Encantado Armando.

Armando Regil: Paco tú que tienes tanta experiencia en este medio, ante el momento que estamos viviendo, esta crisis financiera internacional, ¿Qué recoges como oportunidad y como una lección que a los jóvenes nos pueda ser de utilidad?

Francisco Gil: Mira es una oportunidad para quien lo pueda hacer estudiar porque lo que va a suceder durante un tiempo, no se cuanto, yo creo que nadie a ciencia cierta tiene una idea clara, pues va a haber pocas oportunidades de empleo. Algo que está sucediendo ya, que de hecho se está manifestando de distintas maneras es que jóvenes que ven que no hay una oportunidad, no se pueden emplear, no encuentran trabajo, no hay forma de hacerlo de manera independiente pues están prolongando sus estudios o están iniciando la maestría o están haciendo algo para preparase mejor. Si lo pueden hacer yo creo que no es una mala recomendación.

Tener ahorros líquidos, hoy no sabe uno los activos para donde se van a ir, tener ahorros que le permitan a uno soportar esta situación temporalmente. Aprovechar precios si tienen liquidez, en algún momento los activos van a tocar fondo y puede haber buenas oportunidades. Y bueno siempre estas situaciones tan difíciles también presentan oportunidades pero hacer una recomendación específica, concreta pues es imposible porque va a depender de las circunstancias de cada quien.

Armando Regil: Y son muchas las variables que están en juego…

Francisco Gil: Así es.

Armando Regil: ¿Cómo ves a grandes rasgos a México? ¿Estamos preparados para enfrentar esta crisis? Porque escuchamos muchas voces, unos más optimistas otros más pesimistas, pero ¿Tú que opinión tienes?

Francisco Gil: Estamos mejor que en otras circunstancias. Bueno en primer lugar y como ya se ha dicho esta crisis nos está  llegando de afuera, no es casera, no la generamos, no es responsabilidad de los particulares, no es responsabilidad del gobierno, pero eso no quiere decir que no se trate de un problema difícil que tengamos que enfrentar. Pero por reservas, por la situación de la banca de desarrollo; la banca de desarrollo está complementando financiamiento que en estos momentos se ha secado, está capitalizada. Tenemos también una banca comercial sólida, cosa que ya hemos visto en el resto del mundo no es el caso; al contrario, la generalidad es que las bancas de todo el mundo están en situaciones bastante críticas. Tiene el gobierno recursos para infraestructura, es otro elemento que este año el Presidente quiere utilizar y que creo es continuo. No es algo que se esté reprogramando para a trompicones hacer un gasto acelerado, atropellado, al contrario, son proyectos que se han venido preparando a lo largo del tiempo y que se van a poder entregar este año.

Entonces hay muchos elementos, también vale la pena mencionar por ejemplo, la flexibilidad del tipo de cambio, el hecho de que el tipo de cambio se mueva de acuerdo a circunstancias te da un elemento de resistencia a las perturbaciones que estamos recibiendo del exterior. Hay muchos elementos, un equipo financiero bueno, un Presidente que tiene una idea clara de hacia donde tenemos que ir, que hay que hacer, todo eso se conjuga para que no obstante que la situación si duda va a ser difícil, tengamos optimismo y tengamos esperanza.

Armando Regil: Claro y esa es la parte más importante sobre todo cuando platicamos con otros jóvenes. Hay muchas circunstancias que nosotros directamente no podemos cambiar desde donde estamos pero lo que sí podemos cambiar es nuestra actitud ante estas situaciones. Siendo optimistas, trabajando muy duro vamos a salir adelante, lo hemos hecho en muchas ocasiones anteriores.

Francisco Gil: No hay que perder nunca las esperanzas.

Armando Regil: Así es Paco. Por último, ¿Qué mensaje le das a los jóvenes para que vivan este momento como una oportunidad?, porque precisamente hablando de actitud hay quien lo ve como una crisis y se pone pesimista y no ve más que puras cosas negativas y hay gente que si alcanza a ver esas oportunidades.

Francisco Gil: Mira acabo de leer un libro que es oportuno, a propósito de tu pregunta, que lo comente de Malcolm Gladwell, en inglés se llama Outliers a lo que se refiere el título es a aquellos puntos fuera de dos desviaciones estándar en una distribución normal. Osea aquellos puntos que se alejan totalmente de la media, del promedio, de lo habitual. Ya sea porque se trata de jugadores de hockey, porque se trata de Bill Gates, porque se trata de Oppenheimer, el gran matemático. Analiza muchos casos para entender que es lo que determina que algunas personas destaquen y se salgan de la media ya sean deportistas, intelectuales, empresarios.

Armando Regil: Que interesante.

Francisco Gil: Es un libro fascinante. Y algo que es una constante en aquellos que verdaderamente salen fuera de lo común, es que de una manera intensa, incluyendo los Beatles por ejemplo, le dedican alrededor de diez mil horas de su vida, de una manera constante a preparase y capacitarse. Claro intervienen las circunstancias, interviene el talento, interviene la preparación, nada es gratis; pero también muchísimo esfuerzo. Yo creo que en ese libro se encierra una lección valiosísima.

Armando Regil: Claro que sí. Además tu acabas de decir, con este ejemplo nos damos cuenta que nada está predeterminado. Realmente somos lo que vamos decidiendo. Tenemos la libertad y podemos manejar nuestra voluntad con responsabilidad. El mensaje es claro, es un momento de grandes oportunidades y te agradezco muchísimo Paco este espacio.

Francisco Gil: Encantado.

Armando Regil: Muchas gracias.

Francisco Gil: Gracias a ti.

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El arrebato por el poder

Jueves, Julio 23rd, 2009

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Liébano Sáenz

Los problemas del país no admiten distracción alguna. Por su gravedad no hay espacio para la disputa convencional por el poder. La economía, la lucha contra el crimen organizado y el delicado problema social demandan un sentido de corresponsabilidad de todos, en especial, quienes tienen encargos formales de representación política y social, incluido el Presidente y su gabinete. La renovación de la Cámara de Diputados y de los poderes locales en once entidades también debe servir a este elevado propósito; todos en la esfera de su responsabilidad.

Son muy encomiables las palabras de mesura, alejadas de triunfalismo, de quienes fueron factores para que el PRI obtuviera un buen resultado electoral. El encuentro en días pasados de la dirigente del PRI y los gobernadores ratifica que ese partido aprendió del error de hace seis años; mandatarios estatales y dirigencia cierran filas para constituirse en una fuerza política que sirva al país, a los estados y al Congreso.

Lo ocurrido en ese encuentro hace contraste con las expresiones de los dos coordinadores parlamentarios del mismo partido, quienes tienen una perspectiva distinta y muy particular sobre el mandato, así como del presente y del futuro. En la elección nunca estuvo a debate ni a la consideración del elector la pretensión de quitar al Presidente la responsabilidad de nombrar el gabinete; tampoco en los Estatutos del PRI existe previsión que obligue a la dirigente Beatriz Paredes a resolver en términos perentorios si optaría por coordinar a los diputados o mantenerse en la dirección nacional de su partido. El arrebato por el poder, tal como sucedió hace seis años, es el peor curso para el futuro del PRI.

A mayor poder, mayor responsabilidad. El mandato alcanzado sí tiene contenido y los diputados electos del PRI, PVEM, PAN, PRD y de otras fuerzas políticas saben bien que el tema económico y la inseguridad son el eje de la demanda ciudadana. Los electores no votaron para que los políticos disputen el poder personal o sus privilegios. El perfil de la votación muestra la convicción de que el electorado considera que no está bien lo que se está haciendo, que no se están dando los resultados que se anhelan. El propio PAN pretendió hacer de la elección una forma de referéndum sobre la lucha contra el crimen organizado, la respuesta ciudadana obliga al gobierno y a su partido a una reflexión crítica no nada más a la campaña, sino a la manera como está trabajando.

La lucha contra el crimen organizado debe continuar. Los gobernadores y la dirigencia nacional del PRI han ratificado su apoyo irrestricto, sin otro límite que la ley y el apego a los principios del pacto federal. A los ciudadanos nos preocupa la violencia y, también, los signos de un problema que no puede resolverse exclusivamente en el frente policiaco. Las adicciones avanzan, en muchas regiones el crimen se vuelve parte de lo cotidiano y muchos jóvenes ven en la delincuencia, seductora opción por los símbolos de éxito, poder e influencia al que se le asocian. La lucha contra el crimen hay que darla en más frentes, debemos hacerlo todos y con determinación.

La economía debe replantearse. Es adecuada la convocatoria del PRI para acordar un programa emergente que dé respuesta a la crisis. Sin embargo, debe quedar claro que es al gobierno a quien corresponde asumir el liderazgo y la conducción de dicho esfuerzo, esto no entraña un aval o cheque en blanco al Presidente, mucho menos a las autoridades hacendarias; los gobernadores deben involucrarse, siempre debieron ser atendidos como factor determinante de lo que ocurre en el país. El deterioro de la exportación petrolera ya no da margen para la disputa sobre el presupuesto. Debe concertarse una reforma para modernizar el sistema hacendario sobre las bases de equidad social, eficacia en la recaudación, promoción del crecimiento económico y corresponsabilidad de las haciendas locales y federal.

La respuesta gubernamental anticíclica ya acreditó ser insuficiente para enfrentar la situación. Debe recuperarse la reforma estructural a fondo que le dé al país competitividad, que potencie la relación privilegiada con América del Norte y aproveche el perfil óptimo de la fuerza laboral. También hay que volver la vista hacia adentro. El mercado nacional merece mayor atención; sin embargo, no debe reincidirse en el proteccionismo o en el aislamiento. Para recuperar el crecimiento necesariamente debe revisarse el sistema financiero nacional. Los beneficios que obtiene la banca no se corresponden a los costos, tampoco a los riesgos y es tiempo de sacrificios parejos.

El fortalecimiento de la recaudación no puede darse sin un esquema de consenso político y social, el que puede lograrse sólo si se cumple con al menos las premisas siguientes: una mayor austeridad en el gasto corriente y en el que se destina al sector político; eficiencia en el gasto; una mayor transparencia y agilidad en el ejercicio presupuestal; esquemas compensatorios regionales, sociales y sectoriales derivados de la política de ingresos; compromisos concretos de inversión y destino del presupuesto; disminución de la discrecionalidad de las autoridades federales en el gasto y fortalecimiento de su ejercicio a través de los gobiernos de los estados, el DF y los municipios. Una reforma económica es impensable bajo las premisas convencionales de centralismo, discrecionalidad y exclusión. Su realidad requiere de un pacto nacional que incluya a los sectores productivos.

Es importante que quienes ahora tienen una mayor responsabilidad derivada del voto, entiendan que el mandato no es para disminuir al Presidente, sino para trabajar de manera corresponsable, sin sometimiento ni imposiciones de una o de otra parte; la aparente o real debilidad del adversario o del gobernante puede hacer despertar lo peor de cada quien, sin embargo, debe ampliarse la perspectiva y advertir que es mucho el terreno y los objetivos que se comparten; su deterioro a todos afecta. Por lo que hay de por medio nadie debe apostar al error o fracaso del gobierno. El arrebato por el poder es una de las más perversas tentaciones que es preciso mantener a raya.

Fuente: Milenio Diario

*Liébano Sáenz fue Secretario Particular del Presidente de México, Ernesto Zedillo durante todo su mandato. Actualmente es Presidente y CEO de la empresa de consultoría y estudios de opinión pública, Gabinete de Comunicación Estratégica, una de las empresas líder en el país en estudios de opinión y de investigación social.

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Una Ciencia Inexacta

Martes, Julio 21st, 2009

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Roberto Salinas León

La fatal arrogancia de la ciencia económica moderna es su resistencia al arte de interpretar, a considerar que economía es, en el fondo, acción humana.

La crisis financiera del 2008, dirán futuros historiadores, cambió el mundo; y varios de estos se preguntarán cómo, con el altísimo grado de especialidad que habría adquirido la ciencia económica, muy (¡pero muy!) pocos (los catastrofistas) fueron capaces de vaticinar un colapso tan brutal, en tiempo, forma y fondo.

Para una buena parte de la cultura popular, tal como describe una reciente idea al vuelo, esta crisis “demuestra la inutilidad de la economía y de los economistas.” Para una buena parte de la academia diletante, esta crisis también demuestra el fin del capitalismo. Una es falacia, la otra es vacilada (usted decida).

Parte del problema, sin duda, es la arrogancia de la ciencia económica—el total hubris de suponer que una metodología exclusivamente positivista, carente de alguna variable cualitativa, podría reducir la explicación de los fenómenos económicos (los mercados de capital, oferta y demanda, los nuevos híbridos financieros) a un modelo exacto, cuantitativo, equivalente en precisión y elegancia a los modelos matemáticos y meta-matemáticos más sofisticados.

Así, nos enseñó Karl Popper, no funciona la ciencia (más bien, es un proceso de ensayo y error, conjetura y refutación); así, nos enseñó W.V. Quine, tampoco funciona la matemática aplicada (donde abunda la gran falacia de la “matematosis.”). La fatal arrogancia de la ciencia económica es su resistencia al arte de interpretar, a considerar que, en el fondo, la economía es acción humana.

Y, los seres humanos responden a incentivos.
Por ello también es intelectualmente infantil presumir que este nuevo episodio financiero muestra las graves fallas del mercado. El acto (muy) humano de comprar y vender, producir y consumir, no se acabará; y mejor sería aprender de los errores que se cometieron (de septiembre, octubre, ahora mayo y junio) antes de proclamar, a la Hegel, que ya terminó algo, el mercado, que ni siquiera es un modelo, sino un proceso.

¿O acaso la historia cambió al grado que, ya en pleno siglo 21, no habrá una inflación más alta en la región estadounidense, a pesar del masivo aumento de medios de pago? Por favor…

Hay mucho que aprender, dice The Economist, tanto en finanzas, como en el colegio de economistas. Ni la actitud perfumada del macro-economista, ni la ingeniería especializada del arquitecto financiero, resulta suficiente. Ambos deben aprender a interpretar cómo funcionan los incentivos.

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El Futuro de la Banca Mundial

Lunes, Julio 20th, 2009

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Ricardo Valenzuela

El problema más doloroso que enfrenta la humanidad hoy día es la pobreza. Sin embargo, cualquier buen economista debería sorprenderse de lo persistente de esta peste cuando nos damos cuenta que los avances tecnológicos actuales así como el capital, son transferibles sin mayores dificultades y la gente alrededor del mundo puede ser entrenada para trabajar con más eficiencia.

Pero si echamos un vistazo global, observaremos que a excepción de Europa y sus ex colonias como Canadá, EU, Australia, Nueva Zelanda y algunos otros países como Japón, Corea, Taiwán, el resto presenta un rotundo fracaso del pobre para abandonar ese infierno.

Durante tiempo se pensaba que el origen de la pobreza eran las barreras para el flujo de capitales y tecnología alrededor del mundo. Sin duda era una válida consideración durante los primeros 80 años del siglo pasado. Sin embargo, durante los últimos 30 años muchos países se embarcaron en un esfuerzo de privatizar, abrir los mercados a los capitales y al trabajo, la reducción de barreras para el comercio internacional, es decir, entrar al juego de la “semi competencia.” En algunos este proceso parecía haber hecho la gran diferencia promoviendo crecimiento y aliviando la pobreza. Pero en otros como Argentina, Venezuela, Nicaragua etc., el proceso se estancó.

A pesar de ello, durante el último año la sombra del pálido jinete del Apocalipsis empezó a cubrir al mundo con su fatídico manto de una recesión asomando a depresión. Los mercados financieros se derrumbaron y con ellos iconos de la economía mundial como GM.

Los fracasos estruendosos a nivel mundial, ahora amenazan con regresar este proceso liberalizador a las épocas del pasado, proteccionismo, nacionalismo y control estatal de los recursos del proceso productivo. Cientos de años de historia nos indican el que esta regresión sería fatal para la pobreza, pero los procesos y cambios políticos no son siempre racionales, son, en muchos casos, reactivos y emocionales. Las amenazas en contra de la liberalización, aun cuando totalmente erróneas, son predictibles como respuestas a esos fracasos tan vergonzosos como el vive el mundo en estos momentos.

Entonces, la pregunta sigue en el aire: ¿Por qué la pobreza ha sido tan persistente y por qué los esfuerzos para importar desarrollo económico algunas veces han fallado? Enfatizamos la palabra “algunas” puesto que también hay historias de éxito—los EU y Japón, aun en estos momentos crucificados, las economías más grandes del mundo, eran ejemplos de inestabilidad hasta mediados del siglo XIX. Japón es tal vez la historia más interesante.

Los EU iniciaron como una región poblada, controlada y gobernada por Inglaterra bajo sus instituciones políticas y legales. Es decir, EU es un producto de una nación ya desarrollada. Pero Japón no nació como heredero y su increíble desarrollo es un ejemplo de creación de riqueza habiendo iniciado de la nada. Lo mismo podemos decir de Corea y Taiwán. Estas historias de éxito se esculpieron sobre libertad, libre comercio, la propiedad privada de los medios de producción. Entonces la pregunta no debería ser ¿por qué globalización y liberalización fallan en producir desarrollo?, sino ¿por qué “algunas veces” fallan?

Estos casos de salidas de caballo fino y luego estruendosos fracasos incluyen México, Indonesia, Tailandia, Malasia, Turquía. Y en nuestro traspatio Argentina, Venezuela, Ecuador y todo el resto de los países de América Latina. Ahora, cuando los programas de liberalización fallan, fallan espectacularmente convirtiéndose en catástrofes como la que vivimos en México durante todo 1995. Este fenómeno se comporta como una peligrosa montaña rusa en la cual las caídas son mucho más memorables que las tan ansiada ascensiones.

La respuesta al por qué después de siglos la pobreza sigue presente, es la misma. Hay toneladas de literatura económica clásica desde Adam Smith, Mill, Locke y más reciente Hayek, que nos advirtieron del importante papel de las instituciones para que florezca ese misterioso fenómeno de la creación de riqueza. A menos de que los países tengan instituciones propiamente construidas, el desarrollo y el “combate a la pobreza” no se pueden dar. No es suficiente privatizar los medios de producción, reducir tarifas o liberalizar los flujos de capital. Debe haber instituciones domésticas que permitan a los agentes económicos producir eficientemente para los mercados mundiales sin cargar los changos en la espalda que los sabotean.

Estas instituciones deben primero definir y proteger los derechos de propiedad; los contratos deben ser confiables y expeditamente ejecutados; las empresas deben de competir en un campo limpio, parejo y claro—no a través de las conexiones gubernamentales—Los riesgos tomados por individuos y corporaciones deben resultar en sus pérdidas o ganancias, y no en los bolsillos del gobierno si son ganancias, o en pasivos del pueblo si son pérdidas cuando se ejecutan los odiados rescates. Los capitalistas en países pobres, la tecnología y el capital disponible de los ricos, no pueden por si solos resolver el problema de la pobreza si las instituciones han sido construidas para sabotear sus esfuerzos. Si los derechos de propiedad no están protegidos, no habrá incentivo para crear activos puesto que pueden ser robados por gobiernos tipo Echeverría o Chávez.

Si los contratos no pueden ser confiables, los negocios operan en el limbo. De esa forma no solo tienen que enfrentar los riesgos anormales que esos países presentan en mercados inestables, sino también con la incertidumbre de si los contratos de hoy se podrán traducir en costos, ingresos, entregas el día de mañana. Ahora, si la firma no compite en un campo parejo, entonces eficiencia e innovación no son recompensadas. Un empresario que introduce una nueva idea o encuentra usos más productivos del trabajo y capital, se le limitará el utilizarlos para posicionarse mejor en el mercado. Los clásicos “empresarios estatistas” sabrán que es mucho más ventajoso invertir su tiempo y dinero consiguiendo favores políticos y usarán el mercado como herramienta política para neutralizar la competencia.

Finalmente, los empresarios estatistas saben que si la apuesta les falla, ahí estará el gobierno mecánico y plomero para rescatarlos, entonces el verdadero capitalismo nunca emerge puesto que los “empresarios” saben que pueden hacer esas apuestas arregladas—águila gano, sello, pierde y paga el pueblo. Esto ha formado una clase empresarial que no tiene noción de lo que es arriesgar prudentemente. Arriesgan todo de la forma más irresponsable sabiendo que las cartas están marcadas, y así nunca se promueve el responsable análisis de la verdadera factibilidad, mucho menos la eficiencia y productividad que resultan de una sana competencia.

Estas cuatro piedras en el cuello de los países, siempre han sido implementadas en el sector financiero. Los bancos han sido particularmente víctimas de este cáncer.

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FFAA

Miércoles, Julio 15th, 2009

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Javier Treviño Cantú

Las guerras en Irak y Afganistán, la violencia en la frontera entre México y Estados Unidos, y la crisis en Honduras reflejan dos cosas: 1) los cambios en la función que juegan las Fuerzas Armadas (FFAA) nacionales en el escenario de la globalización; y, 2) la necesidad de contar con reglas claras para normar su actuación dentro del marco institucional. En México, ambas tareas siguen pendientes y, antes de que nos rebasen los tiempos sexenales, más vale que nos apresuremos a concluirlas.

Los atentados del 11 de septiembre de 2001 aceleraron algunos de los procesos que apuntaban hacia una redefinición del papel de las FFAA. En particular, al diluirse las diferencias entre los retos externos e internos a la seguridad nacional.

En el caso de Estados Unidos, por ejemplo, esto se manifestó en las políticas legalmente cuestionables que adoptó la administración Bush para conducir su “guerra global contra el terrorismo” y las campañas militares en Medio Oriente, así como en la creación del Comando Norte, el Departamento de Seguridad Territorial y la ASPAN.

Ahora, la administración Obama busca darle mayor peso estratégico —y, por lo tanto, presupuestal— a su capacidad para pelear guerras “irregulares” mediante tácticas de contrainsurgencia en sitios como Afganistán, además de enfrentar conflictos “tradicionales” con rivales como Rusia o China, “híbridos” y cyberespaciales.

Uno de los lugares donde podría aplicarse el nuevo enfoque militar contrainsurgente de Estados Unidos es en la frontera con México. El Washington Post dio por hecho el sábado pasado que el gobierno estadounidense enviará 1,500 efectivos adicionales de la Guardia Nacional. Lo único que ha retrasado la decisión, son las diferencias entre el secretario de Defensa, Robert Gates, y la secretaria de Seguridad Territorial, Janet Napolitano, respecto a quién definirá su misión, y quién aportará los recursos presupuestales.

La segunda razón que ha propiciado un cambio en el papel que desempeñan las FFAA en países como Honduras, o México, ha sido el desfase entre los avances para instaurar gobiernos democráticos, y la capacidad de producir leyes eficaces para responder con suficiente agilidad a las amenazas transnacionales que enfrentamos. Este desfase provoca peligrosas lagunas legales, que abren espacios para el uso discrecional de recursos institucionales fundamentales, incluyendo a las FFAA.

La situación en Honduras es paradójica. La deposición del Presidente Manuel Zelaya por el Ejército había sido considerada como un golpe de Estado, hasta que la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, matizó el calificativo. El caso en efecto tiene aspectos muy confusos. El conflicto estalló después de que el general Romeo Vásquez, Jefe del Estado Mayor de las FFAA, se negó a obedecer una orden presidencial directa, por considerar que violaba la ley electoral. La Suprema Corte de Justicia le dio la razón, al ratificarlo en el cargo e instruirlo para deponer al mandatario hondureño, mientras el Congreso y todos los partidos validaron la decisión al nombrar un presidente interino.

La detención y expulsión a Costa Rica de Manuel Zelaya ha sido unánimemente rechazada. Sin embargo, más allá de la condena por una cuestión de principios, valdría la pena que la OEA, el Grupo de Río u otro organismo regional imparcial, determine en última instancia si la medida violó los preceptos legales de Honduras. El entramado institucional de ese país tiene características peculiares, y el aparente involucramiento de otros países en la consulta que buscaba realizar el Presidente Zelaya para impulsar su reelección, también deben ser considerados al momento de emitir un juicio definitivo.

Es importante despejar las dudas sobre la crisis hondureña, porque, en México, los huecos legales que amparan la participación de las FFAA en tareas de seguridad pública vinculadas al combate de la delincuencia organizada, siguen abiertos.

Las FFAA mexicanas han incrementado exponencialmente su participación en el esfuerzo para restaurar el orden en el país con base en mandatos jurídicos controvertidos, y entre cuestionamientos cada vez más intensos a nivel nacional e internacional sobre su apego al orden constitucional.

El pasado 19 de febrero, el General Guillermo Galván, secretario de la Defensa Nacional, dedicó parte del discurso que pronunció en el Día del Ejército a urgir un “debate legislativo para fortalecer las seis jurisprudencias emitidas por la Suprema Corte” que proveen sustento y otorgan competencia a las FFAA en la materia.

El Gral. Galván tiene razón. Las FFAA tienen un importante papel que cumplir en el desarrollo y la seguridad de nuestro país. No se trata, como concluye un desafortunado editorial del respetado diario El País, de que el Ejército simplemente se mantenga “calladito y encerrado en sus cuarteles”. Por ello, en la próxima legislatura, nuestros congresistas deben darle prioridad a un asunto pendiente, esencial para reforzar el endeble marco institucional de nuestro país.

Fuente: El Norte

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El autogol de la OEA

Domingo, Julio 12th, 2009

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Jaime Daremblum

En la crisis hondureña, el organismo se descalificó

Por fin la diplomacia recibe una oportunidad en el manejo de la crisis hondureña, luego de que la Organización de Estados Americanos (OEA) se descalificara a sí misma para su papel natural en ese caso. Con los esfuerzos de la mediación encomendada al presidente costarricense Óscar Arias, y eventualmente con otros mecanismos de la diplomacia, empieza a retornar la sensatez y se enmienda una pifia monumental.

Fue absurdo que el foro por excelencia para la región renunciase a la diplomacia, justo en el momento en que esta más se necesitaba.

Bajo la errática conducción del secretario general, José Miguel Insulza, y el evidente influjo de mayorías automáticas con una agenda ideologizada y sin ninguna relación con los principios básicos del Sistema Interamericano, la OEA cometió un autogol desde media cancha que la ha dejado maltrecha. Todavía no es posible encontrar explicación alguna al viaje del Secretario de la OEA a Honduras, pues de antemano redujo su visita casi al impropio papel de mero notificador de resoluciones, pretendiendo desconocer realidades que no van a desaparecer por arte de magia y renunciando al papel de componedor que el interés superior del bienestar del pueblo hondureño y la estabilidad política regional demandaban en ese momento.

Si las cosas no han sido peores, mucho podemos agradecer al brillante papel ejercido por Canadá en procura de que imperara la cordura. Es muy satisfactorio que otras voces estén sumándose a ese esfuerzo y que, por fin, el proceso lo estén conduciendo verdaderas democracias, y no aquellos que hace apenas un mes se mofaban de la Cláusula Democrática y que no han mostrado respeto alguno a los verdaderos principios democráticos.

Tareas pendientes. Bienvenida, pues, la rectificación, pero aún hay trabajo pendiente. Para que plasme una solución a la crisis en Honduras, hay varios elementos fundamentales que considerar.

En este sentido, es indispensable una evaluación realista de la compleja situación hondureña. A riesgo de desalentar a los seguidores de Dan Brown, la situación en Honduras no es una confrontación de “ángeles y demonios”. Ciertamente, Manuel Zelaya fue elegido democráticamente y su período aún no había concluido, pero es claro que no estaba respetando reglas democráticas fundamentales que constriñen la conducta de un gobernante y, por eso mismo, le dan legitimidad.

Zelaya insistió deliberadamente en conductas violatorias de la Constitución hondureña que erosionaron su legitimidad. Eso no significa que los procedimientos utilizados al sacarle del país fueron los más apropiados, aun cuando es evidente que en parte ello se originó en los vacíos de la Constitución de Honduras, en torno a los procedimientos para impugnar el mandato de un presidente que la viola.

Lo anterior obliga a eliminar posiciones reduccionistas, que son patentemente absurdas. Insistir en que la única salida al problema es el retorno sin condiciones de Zelaya es una “solución” tan poco realista como insistir en que la única solución sería que Zelaya no vuelva y punto. No se trata de escoger uno de dos extremos, porque así no habrá forma de que las partes puedan llegar a un acuerdo mediante diálogo, y no por la fuerza.

El corolario es, inevitablemente, que ambas partes tienen que ceder. La única salida realista pasa por reconocer que Zelaya no tendría posibilidad alguna de operar con las demás instituciones hondureñas en una armonía básica, puesto que todas se le oponen. De modo que si vuelve como Presidente, o tendría que resignarse a un papel puramente decorativo, pues todos los demás lo ignorarían, o tendría que recurrir a tratar de purgar a los otros para tener verdadero poder, con lo cual se volvería al punto de partida.

También obliga el realismo político a reconocer que Roberto Micheletti tampoco podría operar efectivamente. No necesariamente por su culpa, pues no es su responsabilidad que él era la persona que constitucionalmente tenía que llenar un vacío en ausencia del Presidente, pero sí desde el realismo político de que no es aceptable para Zelaya y los sectores que lo apoyan.

Diplomacia creativa. Asegurar la paz y la tranquilidad al pueblo hondureño, y que este se pueda concentrar en los imperativos de impulsar su desarrollo y aminorar la pobreza, es más importante que los intereses personales o de grupos. Los principales actores de la crisis hondureña están llamados a hacer sacrificios en atención al interés de la patria, y eso significa que ambos tendrán que ceder, significativamente, para alcanzar un acuerdo viable, y que la comunidad internacional deberá promover y acuerpar esa actitud.

Las circunstancias demandan mucha creatividad. Las “soluciones” hasta ahora esgrimidas son inflexibles, y han demostrado ser incapaces de resolver el problema. Es hora de pensar en soluciones alternativas que sí puedan solventar el impasse . Y también reina la duda de si a Hugo Chávez le conviene un arreglo, dado su interés y protagonismo en atizar un conflicto que mantiene ocupada a la región –y a Estados Unidos– lejos de Venezuela, donde en estos momentos se fragua un nuevo asalto del régimen a los medios de comunicación.

Además de buscar una solución a la crisis hondureña, quienes están comprometidos con la democracia en el continente, tienen ahora la urgente tarea de pensar cómo recuperar a la OEA del foso cavado con sus terribles desaciertos, y lograr que vuelva a ser capaz de acciones relevantes.

De modo que es importante hacer borrón y cuenta nueva, y mejorarla, pues el continente aún requiere mecanismos regionales para promover la estabilidad, la paz, la democracia, el Estado de Derecho, y los derechos humanos.

Jaime Daremblum es director del Centro de Estudios Latinoamericanos del Hudson Institute en Washington D.C.

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Universidad IPEA 2009

Martes, Julio 7th, 2009

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“La libertad, Sancho,
es uno de los más preciosos dones
que a los hombres dieron los cielos.

Con ella no pueden igualarse
los tesoros que encierran la tierra ni el mar encubre;
 por la libertad, así como por la honra,
se puede y debe aventurar la vida.

                Miguel de Cervantes Saavedra

Universidad IPEA 2009

Cocoyoc, México – No cabe la menor duda que México y América Latina tienen un futuro promisorio. La fuerza de los jóvenes no tiene límite y así quedó demostrado durante una semana cuando jóvenes de 7 países de América Latina nos reunimos en el Hotel Hacienda Cocoyoc en México para aprender, analizar y discutir los principios de una sociedad libre. 

La Universidad IPEA cumplió con su propósito de ser un foro para el intercambio de ideas. La Facultad IPEA 2009 estuvo integrada por académicos, filósofos, economistas, empresarios y políticos que desde distintos puntos de vista explicaron múltiples temas y pusieron las cartas sobre la mesa. Esas cartas fueron discutidas profundamente por una juventud que dejó clara su capacidad de análisis y crítica constructiva. Es evidente que las ideas tienen consecuencias.

Tom Palmer, Vicepresidente de Programas Internacionales y Director General de la Iniciativa Global de Atlas para el Libre Comercio, la Paz y la Prosperidad inauguró la Universidad IPEA explicando la naturaleza de la libertad. Sin duda un tema complejo pero indispensable para entender el resto de las sesiones. A pesar de las diferencias naturales entre quienes escuchábamos atentos la primera sesión, fue evidente que la libertad sería el eje rector de las discusiones y la causa que uniría en lo esencial, distintas voces y opiniones. Ojo, eso no significa que se defendiera una ideología o un dogma pues sería una contradicción en sí misma. La libertad permitió que cada uno participara bajo un ambiente de respeto y confianza y esto fue sin duda, la mejor manera de vivir la tolerancia.

Desde el principio quedó entendido que la libertad individual es la base para construir todo, la confianza, las instituciones, el mercado, un verdadero Estado de Derecho y desde luego la prosperidad.

Roberto Salinas León, Presidente de México Business Forum explicó los desafíos de la libertad en América Latina subrayando la importancia de rescatar el diálogo como punto de partida para el entendimiento y la tolerancia como valor supremo de quienes defienden la libertad. La dinámica de la Universidad IPEA permitió un paso casi inmediato de la teoría a la práctica pues fue precisamente durante los debates que aprendimos a escuchar una y otra vez apreciando y aceptando las diferencias.

De Ian Vásquez, Director del Centro para la Libertad y Prosperidad Global de Cato Institute, quien habló sobre libertad económica y prosperidad a Tom Palmer quien explicó los orígenes del poder y la necesidad de tener gobiernos limitados por un verdadero Estado de Derecho; pasando de la historia a la filosofía, cuestionándonos de dónde venimos y a dónde vamos, los participantes tuvimos oportunidad de expresarnos y de plantear nuestras inquietudes con el propósito de ampliar nuestra visión y formar un criterio propio. 

Alejandro Ardila, Profesor de Economía del Tecnológico de Monterrey hizo un análisis muy interesante en donde no sólo desmintió mucho de lo que creemos porque así nos lo han contado. Planteó preguntas básicas como ¿Quién soy? y ¿A dónde voy? Esto no sólo de manera individual sino también buscando generar una reflexión que nos permita entender lo que sucede en México y otros países de la región.

Después del último reporte sobre competitividad en México elaborado por el World Economic Forum, Juan Carlos Luna, Coordinador de Asesores del Secretario Técnico del Comité de Competitividad explicó los compromisos y estrategias del Gobierno Federal para desregular y dar mayor libertad a las personas y empresas para generar riqueza. Mauricio Rodas, Director de Fundación Ethos y Dora Elvira García, Líder de Proyectos Estratégicos en Humanidades en el Tecnológico de Monterrey, explicaron un modelo de gobierno responsable y la relación entre derechos humanos y seguridad, respectivamente.

Para aquellos jóvenes emprendedores cuya misión es servir a través de un negocio o empresa, la sesión con Paulino Rivera Torres, Presidente de la USEM Ciudad de México sobre el placer de servir y el rendimiento de los valores fue la mejor inspiración. Cómo se ha construido y consolidado una de las empresas más grandes del mundo que se caracteriza por ser altamente productiva y plenamente humana es sin duda motivo de admiración y una oportunidad de aprendizaje. Daniel Servitje, Director General de Grupo Bimbo compartió con los asistentes de la Universidad IPEA su experiencia como empresario y como persona aconsejando seguir 10 imperativos en forma de decálogo. El último imperativo resume la clave del éxito personal y profesional: Serás íntegro.

La libertad interna es fundamental para lograr el equilibrio y alcanzar la felicidad. En el entendimiento de ésta se encuentra el secreto para un buen manejo de la libertad externa. Esta explicación acompañada por una fuerte dosis de motivación fueron el regalo de Carolina Bolívar, Presidenta del Instituto Cultural Ludwig von Mises A.C., a los jóvenes participantes. No se puede hablar de un mundo más humano y más justo sino se tiene claro que la soberbia es el peor enemigo del hombre y que la ética es el faro que guía el camino hacia lo bueno, lo bello y lo verdadero. Mario de Marchis, Director de la División de Posgrados en el Tecnológico de Monterrey reforzó esta postura durante la sesión que impartió sobre Liderazgo Ético.

Para cerrar con broche de oro nuestro querido amigo y Consejero Carlos Kasuga, Director General de Yakult aterrizó sabiduría de miles de años en consejos prácticos. Partiendo de la necesidad del bien ser para lograr el bien hacer, moviéndose al bien estar para finalmente alcanzar el bien tener. Sus palabras fueron motivo de gran inspiración. 

Es así como a lo largo de una semana los jóvenes tuvimos oportunidad de aprender sobre todos estos temas tanto de la Facultad IPEA como de los demás participantes. La pregunta clave es ¿Qué sigue? ¿Cómo se van a ver estas ideas reflejadas en algo concreto? Pretender dar una sola respuesta sería una contradicción pues serán la suma de acciones libres y espontáneas de cada uno de los participantes las que irán generando cambios progresivos en sus respectivos entornos y países. Cada uno hemos asumido el compromiso y aceptado la propia responsabilidad. Ese es el primer gran paso. La fuerza transformadora de una juventud libre y responsable dará un rostro más humano al mundo del siglo XXI. Que no nos quepa la menor duda, estamos construyendo un mundo mejor…

 

* La Universidad IPEA fue posible gracias a la generosidad de nuestros consejeros que creen en México y en la fuerza de los jóvenes. Agradecemos profundamente su apoyo y su ejemplo pues en el día a día demuestran que realmente viven lo que profesan al ser empresas con una conciencia social muy desarrollada. El IPEA agradece enormemente el apoyo de:

Yakult
Grupo Bimbo
Fundación Cinépolis
Fundación Manuel Arango A.C.
Hotel Hacienda Cocoyoc.


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